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Más fuerte que su destino

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Buenas noches queridos lectores y amantes del cine, la publicación de hoy va dedicada a todas las mujeres luchadoras y al mundo femenino en general. Hoy me he decantado por la película “Más fuerte que su destino” por su contenido. De primeras, pensé que solo estaba viendo una película de amor, de esas historias de amor prohibido, pero cuando llevas un rato te das cuenta de que no. En verdad, es una película en la que se destaca el derecho de las mujeres de la Edad Moderna en Venecia para recibir estudios de cultura y luchar por un futuro en el que no solo son madres y amas de casa.

Por ello, espero que os guste tanto como me gusto a mi y os despierte ese afán de lucha femenino e igualitario. Aquí, os dejo la sinopsis de Filmaffinity, el trailer en castellano, un retrato de Verónica Franco (la protagonista) de Tintoretto y la biografía de Verónica Franco. En esta ocasión, quiero dedicar esta publicación a mi abuela, por ser mi ejemplo de mujer luchadora, a mi amiga Marta, porque le encantan tanto las películas de índole feminista como a mi, y a mi amiga Noelia Baños, porque ella también es un proyecto de poetisa.

Sinopsis

En la Venecia del siglo XVI las cortesanas disfrutan de privilegios únicos: visten lujosos vestidos, son cultas, componen poemas y discuten asuntos de Estado con los hombres que gobiernan la República. La joven Verónica Franco se enamora del noble Marco Venier, pero no puede casarse con él, porque Marco debe contraer un matrimonio de conveniencia. Entonces, aconsejada por su madre, se convierte en la cortesana más bella y seductora de Venecia.

(FILMAFFINITY)

Trailer

Retrato de Verónica Franco hecho por Tintoretto

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Biografía de Verónica Franco

VERÓNICA FRANCO, LA PROSTITUTA QUE DEMOSTRÓ QUE LA EDUCACIÓN HARÍA LIBRES A LAS MUJERES DEL RENACIMIENTO

Durante el Renacimiento, especialmente en las ciudades de Roma y Venecia, se desarrolló un fenómeno social y cultural llamado cortigiane oneste, las cortesanas honestas. Lejos de la sordidez habitual de las prostitutas que ejercían cerca del puente del Rialto, las cortesanas honestas de Venecia se distinguían por ser mujeres refinadas, educadas, cultas y sofisticadas. Estas cualidades les permitían gozar de libertad, autosuficiencia y acceso al mundo del arte y la cultura, algo inimaginable para el resto de mujeres de la época. Los clientes, entre los que se encontraban los hombres más influyentes y poderosos de la sociedad veneciana, sabían que, además de satisfacer sus necesidades carnales, iban a encontrar una compañera con la que poder conversar de arte, filosofía o poesía. Incluso fueron inmortalizadas por grandes pintores como Tiziano, Tintoretto o Rafael. Pero si una destacó de entre todas estas cortigiane oneste fue Verónica Franco. Esta es su historia…

Verónica nació en Venecia en 1546. Fue la hija mayor de Francesco María Franco y Paola Francassa, una cortesana honesta que había dejado la profesión para formar una familia. A pesar de que su madre se preocupó de darle una buena educación con los mejores tutores que la familia podía permitirse y que, de esta forma, pudiese tener cierta independencia, a los 16 años la casaron con un médico llamado Paolo Panizza. Un matrimonio que, desde el primer momento, fue para Verónica un auténtico infierno. En connivencia con su madre, decidieron dar un paso al frente y librarse de aquel borracho pendenciero: reclamó la dote y se separó. La muerte de Francesco dejó a madre e hija solas y sin recursos. Así que, Paola decidió adiestrar a Verónica en las artes amatorias y juntas regresaron a ejercer la antigua profesión de la madre. Ambas aparecían con el mismo precio, dos escudos por noche, en la Tariffa delle puttane, un registro donde se detallaban los nombres y las tarifas de las 215 cortesanas de mayor prestigio -de las más de 3000 mujeres que ejercían las prostitución en Venecia en 1572, sólo a 215 se las consideraba dentro dentro del grupo de las cortesanas honestas-. Unos años más tarde, Verónica superó el prestigio y el caché de su madre -un beso suyo pasó a costar 15 escudos y 50 una noche-, convirtiéndose en la más admirada y solicitada de la ciudad. Aquella situación, permitió a Verónica elegir sus clientes y, sobre todo, ser dueña de su propio destino.

Comenzó a rodearse de lo más selecto de la sociedad veneciana, entablando amistad con grandes artistas y ganándose la protección de los más poderosos. Incluso la propia ciudad de Venecia solicitó de sus servicios con motivo de la visita de Enrique de Valois, actual rey de Polonia y futuro rey de Francia -se cuenta que tuvo mucho ver Verónica en la alianza firmada con Francia-. Aún así, como la envidia es compañera fiel de los miserables, la cortesana honesta tuvo que hacer frente a Verónica, vera unica puttana (Verónica, la única y verdadera puta), unos versos ofensivos y despiadados que circulaban por Venecia obra de Maffeo Venieri, celoso de los amoríos de Verónica con su hermano Marco -se dice que su verdadero amor-. Para acabar de raíz con todo aquello, Verónica retó públicamente a Maffeo a un duelo poético… ganó y se consagró como una gran poeta (que me perdonen los políticamente correctos, pero yo siempre he utilizado poeta para ambos géneros). Llegó a convertir el salón de su casa en una especie de centro cultural donde se daban cita músicos, pintores o literatos para disfrutar de un concierto, conversar de filosofía o escuchar poesía. Incluso llegó a publicar algunas obras como Terze Rime o Lettere familiari a diversi.

Lógicamente, por el camino dejó algún corazón roto y habría de pagarlo. En 1580 Rodolfo Vannitelli, tutor de uno de sus cuatro hijos, la denunció ante la Santa Inquisición por no seguir los preceptos de la Iglesia y por brujería. Aún siendo todo mentira, tuvo que tirar de sus amistades y contactos para salir absuelta. A pesar de un veredicto favorable, desde aquel día Verónica quedó marcada y todos comenzaron a darle la espalda. A pesar de todo, ella siempre fue consciente de las limitaciones de una mujer en una sociedad de hombres…

Condenadas a comer con boca ajena, dormir con ojos ajenos y moverse según los deseos ajenos.

Retirada en su mansión, con la única compañía de sus hijos, intentó que la ciudad construyese una especie de asilo donde acoger a las prostitutas enfermas o ancianas, y dar una segunda oportunidad a las que desearan retirarse de la profesión. En 1591, a la edad de 45 años, moría Verónica, una mujer que demostró que la cultura y la educación les darían a las mujeres la libertad o, mejor dicho, cierta libertad…

Cuando nosotras también estemos armadas y entrenadas, podremos convencer a los hombres que tenemos manos, pies y un corazón como los suyos…

Fuente: Reinas en la sombra – Mª Pilar Queralt

(HISTORIAS DE LA HISTORIA)

Espero que os guste y espero vuestros comentarios.

Moulin Rouge

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Buenos días señores lectores y amantes del cine y de la historia, hoy me veo inspirada a hablar de este musical tan bonito. Como historiadora, he de admitir que no es una película histórica, pero me lleva a varias nociones históricas y varias historias que me encantaría dar a conocer. Además, ¿quién no ha visto este musical y ha soñado con una historia de amor tan bonita, olvidándonos de la tragedia y enamorándonos de estos amantes? También, hemos de admitir que a todos nos encanta la banda sonora, adaptando canciones de gran éxito, como Lady Mermelade, Like a Virgin de Madonna, Show must go on de Queen, Your song de Elton John o Smell like teen spirit de Nirvana y, en especial atención, la versión de Roxanne de The Police en tango que tanto nos transmite.

Por ello y por más cosas maravillosas, hoy toca hablar de este musical. Así, como siempre, daremos la sinopsis de Film Affinity y el trailer en castellano. También, trataremos las siguientes nociones históricas: la historia del Moulin Rouge, la biografía de Toulouse-Lautrec, la definición de la vida bohemia, la historia de la absenta y la biografía de Sarah Bernhardt. Sin embargo, no añado ningún vídeo de la banda sonora porque no quiero destripar y, de esta manera, os invito a todos a que veáis y os enamoréis de este musical.

En definitiva, he elegido estos temas por las siguientes razones. La historia del Moulin Rouge es más necesaria para conocer el mundo que se vivió en este edificio, en el que se centra la trama de la película. Toulouse-Lautrec es el poeta que descubre al protagonista, Christian, este se conoce por ser el enanito que interpreta al mágico sitar en la obra de teatro “Espectacular, espectacular”. La vida bohemia es un tema a tratar debido a que es la razón de Christian para viajar a Francia y es la vida que decide tomar junto con el grupo de Toulouse y que le lleva a conocer el Moulin Rouge y a Satine. El tema de la absenta sé que es algo gracioso, pero es la bebida que toman la noche de ir al Moulin Rouge, acompañados por un hada verde, interpretada por Kylie Minogue. Por último, quiere hablar de Sarah Bernhardt puesto que es la ídolo de Satine, quería llegar a ser la nueva Sarah Bernhardt y dejar de trabajar en un cabaret para ser actriz.

Sinopsis

Ambientada en el París bohemio de 1900. Satine, la estrella más rutilante del Moulin Rouge, encandila a toda la ciudad con sus bailes llenos de sensualidad y su enorme belleza. Atrapada entre el amor de dos hombres, un joven escritor y un duque, lucha por hacer realidad su sueño de convertirse en actriz. Pero, en un mundo en el que todo vale, excepto enamorarse, nada es fácil.

FILMAFFINITY

Trailer

Historia del Moulin Rouge

La historia del cabaret

El Moulin Rouge ha atravesado varios periodos. A veces cabaret de noches locas, otras teatro y cine e incluso escenario de music-hall con bailarinas saliendo de tartas… La leyenda del Moulin Rouge se ha forjado a lo largo de los años. Aunque este cabaret parisino es tremendamente conocido, el público en general desconoce algunas partes de su historia. Desde hace más de 120 años, el Moulin Rouge es uno de los centros de Montmartre. Te presentaremos brevemente la historia de este monumento parisino que recibe la visita de más de 600.000 personas cada año.

El Moulin Rouge de Eugène Atget

Los primeros espectáculos del cancán francés

El cabaret Moulin Rouge fue fundado en 1889 por Joseph Oller (1839-1922) y Charles Zidler (1831-1897). La intención de los fundadores de este cabaret, inaugurado el 10 de octubre al pie de la colina de Montmartre, era crear un lugar dedicado al entretenimiento para un público diverso. Gracias a su ubicación en un barrio de moda como el 18.º distrito de París, todavía una zona rural en aquella época, el cabaret cobró fama rápidamente sirviendo de inspiración a artistas conocidos internacionalmente, como Henri de Toulouse-Lautrec o Auguste Renoir.

Durante los primeros años del Moulin Rouge se fueron sucediendo noches de fiesta en las que corría el champán y actuaban famosas bailarinas. En esta época nació la célebre cuadrilla que conocemos como el «cancán francés». El establecimiento servía bebidas mientras los invitados disfrutaban del espectáculo o bailaban en la pista instalada para ello. Con una arquitectura poco convencional y una decoración extravagante, que incluía un elefante en el jardín, el Moulin Rouge no podía sino atraer a una sociedad con ganas de diversión.

Baile en el Moulin Rouge par Henri de Toulouse-Lautrec

Un teatro de gran éxito

Tras el incendio de 1915 que destruyó el Moulin Rouge, el cabaret no se reconstruyó hasta 10 años más tarde. En aquella época, la actriz, cantante y bailarina Mistinguett pasó a ser la codirectora del cabaret para dejar su impronta en el lugar. Esta estrella de la Revue Mistinguett (1925) fue también directora de los talleres de costura. Sus canciones como Ça, c’est Paris! o Il m’a vue nue son una parte inseparable de la historia del Moulin Rouge, al igual que On m’suit cantada con Jean Gabin.

Cuando Mistinguett dejó el Moulin Rouge, el teatro, que disponía de 1.500 asientos, fue transformado en club de baile durante la Segunda Guerra Mundial. Fue una época en la que el lugar perdió todo su esplendor a pesar de la actuación de Édith Piaf e Yves Montand en 1944.

El renacimiento del Moulin Rouge

En los años cincuenta se llevaron a cabo obras de reforma en el Moulin Rouge. Georges France, que impulsó la reforma, inauguró en 1951 el nuevo cabaret en presencia del presidente de la República Francesa, Vincent Auriol. Se trataba de devolver al lugar su espíritu de cabaret en el que el público se divertía con revistas espectaculares formadas por artistas de extraordinario talento. Esta nueva vida comenzó acompañada de un espectáculo en el que actuaban, entre otros, Charles Trenet, Charles Aznavour y Bourvil.

El Moulin Rouge en la actualidad

Los espectáculos conocidos como revistas se suceden en el cabaret parisino. Estas grandes obras divididas en varios cuadros pueden disfrutarse degustando una cena gourmet. Actualmente, la revista Féerie y sus 80 artistas animan las noches del Moulin Rouge a través de cuadros que reconstruyen particularmente su historia. Para disfrutar de una velada en el cabaret se deberá reservar con antelación, pero la espera se olvida rápidamente al cenar en esta espléndida sala marcada por la historia y frecuentada por tantos artistas.

PARIS CITY VISION

Biografía de Toulouse-Lautrec

Henri de Toulouse-Lautrec

(Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec; Albi, Francia, 1864 – Malromé, id., 1901) Pintor, dibujante y cartelista francés. Toulouse-Lautrec es una de las figuras más originales del arte del siglo XIX. Nació en el seno de una familia aristocrática y tuvo una infancia y una adolescencia felices, dedicadas en buena medida a la práctica del deporte.

En la actividad lúdica sufrió dos caídas graves que le atrofiaron los miembros inferiores y le impidieron alcanzar una estatura normal. Medía aproximadamente metro y medio de estatura y tenía una cabeza desproporcionadamente grande, lo cual le daba un aspecto deforme. Pero llevó su condición física con estoicismo y su deformidad no le impidió relacionarse y mantener una vida social normal.


Baile en el Moulin Rouge (1890)

Comenzó a dibujar en la infancia y posteriormente se formó en academias como la de Bonnat y Cormon. En 1885 abrió un taller en Montmartre y desde entonces se dedicó a la creación pictórica, integrándose plenamente en el ambiente artístico parisino que en aquella época buscaba por diversos medios la superación del impresionismo. Se relacionó, entre otros creadores, con Van Gogh, Pierre Bonnard y Paul Gauguin, y de este último tomó algunos rasgos estilísticos, como el uso de los contornos pronunciados. Pero las obras que más influyeron en su peculiar estilo fueron las de Degas y las estampas japonesas ukiyo-e.

Hombre muy responsable de su trabajo, acudía puntualmente al taller o al estudio todas las mañanas, lo cual no le impidó llevar una vida disoluta, en el ambiente bohemio de Montmartre, donde frecuentó cafés cantantes, teatros, prostíbulos y salas de baile. Estos ambientes constituyen, de hecho, lo más peculiar de su creación artística, en la que bailarinas de cancán y personajes de circo son los protagonistas más entrañables.


Cartel para el recital del cantautor
Aristide Bruant en el Ambassadeurs (1892)

Además de cuadros llenos de vivacidad y movimiento, realizó innumerables apuntes y dibujos rápidos, así como unos treinta carteles publicitarios de cabarés y productos comerciales. Para los carteles, Toulouse-Lautrec creó un tipo de figura estilizada y adoptó unas tonalidades que ejercieron una influencia profunda y duradera en posteriores realizaciones de este tipo. Murió prematuramente, a los treinta y seis años, y las creaciones de su última época, tras una grave crisis de salud, están imbuidas de tintes sombríos.

BIOGRAFÍAS Y VIDAS

La vida bohemia

La vida bohemia es aquella vida despreocupada que busca la alegría de vivir, los placeres mundanos y las compañías agradables. El término nació a partir de los gitanos que provenían de Bohemia (en la actual República checa) y que fueron a Francia a vivir. Su modo de vida en la sociedad francesa y sobre todo en la ciudad de París, hacia mediados del siglo XIX, inspiró un movimiento cultural con obras literarias y teatrales. La gente bohemia vivía la noche, en los salones, en los cafés y en los bulevares de la ciudad de París. Es muy famoso Moulin Rouge y Montmatre como lugares bohemios, pero añado abajo una lista de los sitios más bohemios de todo el mundo.
Vida bohemia en el Moulin Rouge
Vida Bohemia del Moulin Rouge (Cafés de París), pintado por Toulouse Lautrec.

Bohemian with a Mandolin -  gitana de Corot

Pintura “Bohemian with a Mandolin”, que se puede traducir como “bohemia o gitana con una bandolina”, de Jean-Baptiste-Camille Corot en 1874. Ya en la época de Corot los gitanos bohemios interesaron como tema a los pintores. Renoir, Manet y otros impresionistas pintaron a muchos gitanos por su interés en la vida libre y alegre, que esta gente representaba.

Este movimiento cultural ha permanecido siempre en menor grado o individualmente como modo de vida y es precursor del movimiento hippie de los años 60 en el siglo XX.

Se pueden extraer algunas ideas básicas relacionadas con el concepto de vida bohemia o artista bohemio, que se basan en el rechazo de los valores burgueses, como por ejemplo:

  1. Rechazar la propiedad privada y el materialismo. No tener una residencia permanente y sobrevivir con pocas riquezas.
  2. Rechazar los estrictos valores morales. Una vida sin preocupaciones, con libertad de acción e incluso abierta libertad sexual.
  3. Rechazar la búsqueda de la riqueza, viviendo únicamente para las artes, siguiendo las ordenes de las pasiones interiores, independientemente de si se obtienen ingresos o no.

Bohemios de circo, Picasso

Algunos pintores de aquella época pintaron a muchos bohemios. Algunos por ejemplo, con escenas de circos y con la vida de los acróbatas y otros trabajadores de los circos. Esta pintura de Picasso es un ejemplo.

En 2004, Laren Stover escribe un manifiesto bohemio, donde detalla las excentricidades, las peculiaridades y las informalidades de ser un bohemio. Y además define cinco tipos de persona bohemia, que son los siguientes:

  1. The Nouveau Bohemian – Los bohemios modernos. Ideología tradicional de bohemia en armonía con la cultura contemporánea sin perder de vista los principios básicos-el glamour, el arte, la no conformidad. Con la ventaja de tener dinero.
  2. The Gypsy Bohemian – Los Gitanos y los expatriados. Ellos crean su propio nirvana gitana donde quiera que vayan. Hippies, soñadores, vagabundos y viajeros incluídos.
  3. The Beat Bohemian –  son los bohemios sin dinero, también vagabundos, en busca de la utopía y de espíritu libre.
  4. The Zen Bohemian – el bohemio Zen. Se centran en la espiritualidad más que el arte.
  5. The Dandy Bohemian – los bohemios de tipo Dandy. No tienen dinero, pero tratan de aparentar que si lo tienen. Son urbanitas, fracasados vitalmente, antisociedad y bastante difíciles de comprender por su incoherencia a veces.

Vida bohemia

Pintura “La vida bohemia” del pintor Alfred Pages (La Vie De Bohème).

Sobre la vida bohemia Osho dijo lo siguiente:

Ver entrada relacionada con el texto de Osho sobre la Vida Bohemia.

El pintor bohemio por excelencia, la leyenda del artista bohemio – Modigliani.

Autorretrato del pintor bohemio

Autorretrato del pintor bohemio por excelencia, Modigliani. Para conprender porqué solo hay que leer su vida o ver la película sobre ello. Modigliani solo vivió para su arte. Su vida está en la wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Amedeo_Modigliani

Lugares del mundo famosos por haber comunidades bohemias:

  • Europa
    • Montmartre y Montparnasse en París
    • Chelsea, Fitzrovia, y el Soho en Londres
    • Mitte en Berlín
    • Schwabing, en Múnich
    • Skadarlija en Belgrado
    • Tabán en Budapest
    • Cais do Sodré, Mouraria y Alfama en Lisboa
  • Estados Unidos
    • Greenwich Village, Nueva York
    • North Beach, San Francisco, California
    • Venice Beach, California
    • Topanga, California
    • Tiburon, California
  • Australia
    • Fremantle, Australia Occidental
    • Newtown
    • Potts Point, Sydney
    • Fitzroy en Melbourne.

Pinturas sobre la vida bohemia de artistas contemporáneos

Bohemia

Bohemia, de Ricardo Cruz Fuentes.
Sitio web: http://www.artelista.com/obra/1801047174039718-bohemia.html

Tango y bohemia

Tango y bohemia de Erick Mitre Cid.
Sitio web en: http://www.artelista.com/obra/1932132132872176-tangoybohemia.html

PINTURAS Y ARTISTAS

Historia de la Absenta

La absenta, una bebida para perder la cabeza

Hasta hace poco era un licor maldito, prohibido en medio mundo y fuente de inspiración de la bohemia parisina. Ahora vuelve a estar de moda

  • FRANCISCO LÓPEZ-SEIVANE

03/03/2017 Acaba de nacer, en las montañas del Jura, ‘la Ruta de la Absenta‘, un recorrido que comienza en Pontarlier (Francia) y finaliza en Couvet (Suiza), o viceversa. La ruta atraviesa bellos paisajes alfombrados de ajenjo y recorre los principales lugares relacionados con el advenimiento y elaboración del controvertido espirituoso, sobre todo ‘la Maison de l’Absinthe’, en ‘Môtiers’, auténtico museo de la historia de este licor lechoso que hoy está de nuevo de moda, pero que fue hasta hace poco una bebida maldita, prohibida en medio mundo y fuente de inspiración de la bohemia parisina.

Muy pocas bebidas han generado la histeria y mala fama que rodeó a la absenta a finales del siglo XIX, comparable a la que generó el LSD en los años 60. A su adicción se le atribuían males sin cuento e incluso supuestos daños mentales y degenerativos que habrían afectado a la mayoría de los artistas y escritores de la bohemia parisina. Incluso dicen que Van Gogh se cortó la oreja para regalársela a una prostituta bajo el influjo de la absenta. Es verdad que tanto él, como Rimbaud, Baudelaire, Gauguin, Toulouse-Lautrec, Oscar Wilde, Manet o Picasso, entre otros muchos, eran bebedores empedernidos de absenta, a cuyos efectos alucinógenos se atribuían todo tipo de conductas depravadas. También podríamos incluir en esa lista a Hemingway, quien, como es bien sabido, no se perdía nada que pudiera beberse, con tal de que no fuera agua.

El mejunje nació en Couvet, en el Val-de-Travers, en la frontera entre Suiza y Francia. Recorrí ese valle no hace mucho, camino de Chaux-les-Fond, la capital mundial de la relojería. Es un lugar desolado, cubierto de praderías y rodeado de montañas calizas, conocido en la comarca como ‘La Siberia Suiza’ por su clima extremado. Sin embargo, debido a su altura y climatología, allí se da muy bien el ajenjo, ingrediente básico de la absenta.

La fórmula original se le ocurrió a un doctor local, llamado Pierre Ordinaire. El preparado se vendía en un principio en farmacias como medicina natural y el ajenjo aún se vende en muchos herbolarios. El médico, alquimista y astrólogo Paracelso ya aseguraba en el siglo XV que es una planta que produce insomnio y alucinaciones. El también astrólogo, físico y farmacéutico, Nicholas Culpeper, escribió en el siglo XVII que “limpia el cuerpo de ira, provoca la orina y ayuda cuando se siente el estómago lleno“. Y recetaba: “Tómense las flores de ajenjo, de romero y espino negro, todas ellas en la misma cantidad, y la mitad de azafrán. Hiérbase todo en vino, pero no añada el azafrán hasta que esté todo prácticamente hervido. Esta es la manera de mantener la salud corporal de un hombre”.

Los legionarios franceses llevaban un preparado en su equipo para combatir el cólera, ya que el ajenjo siempre ha sido tenido por un gran tónico del tracto digestivo, así que estamos ante una planta de grandes propiedades, que lo mismo sirve para entonarse que para curar. Lo importante en ambos casos es tomarla con medida, lo que no siempre ocurría entre los legionarios franceses. Alejandro Dumas llegó a afirmar en el siglo XIX que la absenta había matado a más soldados franceses en el norte de África que las balas del enemigo.

En 1797, Henri-Louis Pernod construyó la primera destilería en Pontarlier, al otro lado de la frontera, ya en Francia, y para finales del siglo XIX ya había convertido la absenta en la bebida de moda entre los intelectuales parisinos de ‘l’art nouveaux’. Montse Kassamakov, catalana a pesar de su apellido y directora de la ‘Casa de la Absenta de Moitier’, opina que “también ayudó a la liberación de la mujer, que en el siglo XIX, e incluso en la primera mitad del siglo XX, no gozaba de la libertad que tiene ahora. El discreto color blanco lechoso de la absenta le daba un cierto aspecto respetable que animaba a ciertas mujeres a sentarse en la mesa de un café y beberla tranquilamente a sorbitos como si tal cosa, mientras charlaban muy serias de las nuevas tendencias. Durante la ‘Belle Epoque’ ya era muy común que las mujeres de la intelectualidad y del mundo del espectáculo se despacharan sus lingotazos de absenta con la mayor naturalidad, igual que lo hacían sus pares masculinos”.

En 1915, un tal Leopoldo Marín escribía en ‘El Correo de Valencia’ que muchas tanguistas confesaban su debilidad por la absenta porque “es verde como las pupilas de la lujuria y tiene una borrachera dulce y sin escándalo que adormece perezosamente“. Si bien, como ha confirmado un reciente estudio, parece que ya entonces las mujeres bebían mejor y sabían mantenerse en la zona de seguridad, sin traspasar esa línea en la que se pierde el control.

DE SER MEDICINAL A SU PROHIBICIÓN

El punto álgido de la “locura de la absenta” se alcanzó en 1905, cuando Jean Lanfray, un alcohólico de nacionalidad suiza, disparó en estado de embriaguez a su esposa y a dos de sus hijas. El hombre declaró en el juicio que lo hizo porque su mujer se había negado a limpiarle los zapatos. Al parecer, ese día había bebido grandes cantidades de vino, coñac, brandy y crema de menta, pero la culpa recayó sobre las dos copas de absenta que también había tomado. A esto siguió un vendaval de ira ‘antiabsentista’ que consiguió prohibir la bebida en Estados Unidos y en la mayor parte de Europa, con la excepción de Gran Bretaña, tan amiga siempre de circular a contramano.

En Suiza se prohibió en 1910 y en Francia en 1915, lo que supuso el inicio de una etapa de clandestinidad, que añadió leyenda a su consumo. “Parece que las iglesias (católica y calvinista) tuvieron mucho que ver en la prohibición, ya que las distintas órdenes se financiaban principalmente con sus viñedos y licores, y la absenta era una amenaza comercial, así que es plausible que presionaran al gobierno de turno para que la prohibiera con cualquier pretexto”, asegura Montse Kassamakov.

Como resultado de la prohibición, los sótanos de las casas del ‘Val-de-Travers’ se convirtieron en destilerías clandestinas camufladas con mucha maña y la absenta pasó a ser una droga prohibida, conocida como la ‘Fée Verte’ (la musa verde), por sus supuestos efectos alucinógenos. Su ingrediente principal, ya se ha dicho, es la absenta o ajenjo, aunque también puede contener anís, regaliz, hinojo, melisa, menta, enebro…, pero los tres principales, la llamada ‘Santísima Trinidad’, son la absenta, el anís y el hinojo. A partir de ahí, cada maestrillo tiene su librillo.

Es bien conocido en Suiza un hecho real que ocurrió cuando Miterrand visitó el país en época de la prohibición y el chef del restaurante donde cenaba aquella noche en Neuchatel le preparó un postre a la ‘Fée Verte’, que era el nombre en clave con que se conocía la bebida en los años de la clandestinidad. Al presidente francés le encantó, naturalmente, pero el chef terminó detenido, juzgado, multado y deprimido. No hace falta añadir que también perdió su trabajo. En un pequeño restaurante de carretera probé el postre a la musa verde, que ahora se ofrece abiertamente, y descubrí su secreto: un helado de vainilla con un pocito lleno de absenta. Muy bueno, por cierto.

Donde más auge alcanzó la absenta fue en Francia, de la mano de Pernod. Allí era conocida simplemente como ‘Verte’ (Verde) en contraposición con la ‘Bleu’ (Azul) que se tomaba en Suiza, o la Bohemia checa, que sólo tenía alcohol y ajenjo. En Alemania, en los años de la clandestinidad, se llamaba ‘Housgemacht’ (hecha en casa) y aún se sigue vendiendo con ese nombre y un tufo de clandestinidad interesada que parece que va muy bien para el marketing, a pesar de que ya es legal también allí. Incluso en España se hacía un tipo de absenta, más dulce, al que se le añadía una buena cantidad de anís y cítricos. Antes de la aparición de la absenta, el ajenjo ya era un ingrediente popular para dar sabor a las bebidas alcohólicas. El vermut, por ejemplo, se inventó en Italia a finales del siglo XVIII y debe su nombre al alemán ‘wermut’ (ajenjo). Muchas marcas actuales siguen incluyéndolo en sus recetas: ‘Punt e Mes’, ‘Chartreuse verde’, ‘Bénédictine’…

CÓMO TOMAR LA ABSENTA

La absenta -que se mueve entre los 65 y los 89 grados- se toma en unas copas muy especiales, abombadas en su base, que suelen ser transparentes como el agua o incluso un poco verdosas, dependiendo de las hierbas que la compongan. Después, en un ritual característico, se coloca sobre la boca de la copa una especie de cuchara perforada que contiene un terrón de azúcar y se va echando agua sobre él, en una proporción de tres a cinco partes de agua por una de absenta, según se prefiera más o menos fuerte. Los azúcares y el agua le dan a la absenta su característico color lechoso y le sacan los aromas de las distintas plantas, además de matar el amargor.

Los interesados en conocer esta ruta y esta bebida deben saber que ya es legal de nuevo en Suiza desde 2005, y en Francia, desde 2011. Como queda dicho, el centro/museo principal y más interesante está en Motiers, justo al lado de la casa donde vivió, voluntariamente exiliado, Rousseau, que tampoco le hacía ascos al licor.

EL MUNDO

Biografía de Sarah Bernhardt

Sarah Bernhardt

(Henriette Rosine Bernard; París, 1844 – 1923) Actriz de teatro francesa, considerada a menudo la mejor actriz de todos los tiempos. Era hija de una familia judía de origen holandés, aunque fue bautizada y educada en la religión católica por disposición de su padre en el testamento. Se formó en el monasterio de Grands Champs, en Versalles, en cuyo pequeño teatro comenzó a actuar en funciones colegiales. Estudió interpretación en el Conservatorio de París desde 1858, por consejo del duque de Morny, y fue discípula de Prevost y Samson. Allí obtuvo el segundo premio de comedia y tragedia al acabar sus estudios.


Sarah Bernhardt

Interpretó en alguna ocasión, aunque con poco éxito, obras cómicas, y triunfó en la tragedia y el melodrama. Con un hijo de una pareja anterior, contrajo matrimonio con Jacques Damala en 1882 y se separó de él en 1883. Su primera actuación en la Comédie Française fue como Iphigénie, en Iphigénie, de Racine (1862), sin mucho éxito, como tampoco lo obtuvo en el Gymnase en 1863. Su espíritu independiente hizo que, al día siguiente del estreno de Un mari qui lance sa femme, de Deslandes (1864), en el Gymnase, en la que desempeñaba uno de los papeles protagonistas, saliera de París dejando una nota con las palabras “Perdonad a esta pobre loca…”.

Viajó por España y, al regresar a París, no encontró teatro alguno que le permitiese trabajar. Finalmente pudo interpretar el papel de Pricesa Désirée en La biche aux bois, de Coignard. Entró en el Odéon gracias a la protección de Camilo Doucet y de Duquesnel y debutó como Silvia en Le jeu de l’amour et du hasard, de Marivaux (1866). Quizá las obras con que consiguió mayor éxito aquí fueron Athalie, Ruy Blas, Rey Lear y Le Passant. Conquistó al público por su dicción perfecta y su voz armoniosa, así como por su distinción y el sentimiento que imprimía a sus caracterizaciones.

En este Théâtre de l’Odéon organizó en 1870 un hospital para los heridos en el cerco de París, durante la guerra franco-alemana, y abandonó temporalmente el teatro; pero volvió a la Comédie Française en 1872, contratada por Perrin en condiciones muy ventajosas, y llegó a ser sociétaire en 1875. La primera obra que hizo en esta nueva etapa en la Comédie fue Mademoiselle de Belle-Isle, el 6 de noviembre de 1872, con la que no tuvo tanto éxito como con Britannicus.

A partir de entonces, todas sus interpretaciones recibieron una acogida excepcional en el público y en la crítica. En 1874 hizo Phèdre, de Racine, que el público había visto representar a la famosa actriz Rachel; no obstante, el triunfo de Bernhardt fue completo. Su intuición en captar la psicología de los personajes se complementaba con el talento que mostraba en sus arranques de pasión intensa y en sus exhibiciones de sentimiento y de patetismo, y su voz se hizo famosa como la voix d’or. El público llenaba los teatros y la idolatraba.

Debutó en Londres en 1879 con la compañía de la Comédie Française y también obtuvo un éxito sin precedentes. De regreso a París, tuvo una salida controvertida de la Comédie en 1880; cansada del trabajo metódico de la compañía, al día siguiente del estreno de L’aventurière, de Augier (17 de abril de 1880), presentó su renuncia a su puesto de sociétaire con la excusa de una mala crítica en prensa. Se retiró a una casa que tenía cerca del Havre, y Perrin, gerente de la Comédie, la demandó ante los tribunales para exigirle una indemnización de 300.000 francos. Los jueces condenaron a la actriz a pagar 100.000 y las costas.


Sarah Bernhardt en el papel de la Reina
en Ruy Blas, de Victor Hugo

Mientras, Sarah Bernhardt montó su propia compañía en 1880, con la que hizo la primera de sus muchas giras por los Estados Unidos de América en 1881 y ganó cientos de miles de francos. Fue durante este viaje cuando se casó con el actor de origen griego Jacques Damala. De regreso a París, dirigió una compañía en el Théâtre Ambigu en 1881 con su hijo Maurice; montó otra compañía en el Théâtre du Porte Saint-Martin entre 1883 y 1886; estrenó Fédora, de Sardou, en el Vaudeville (1882); Nana Sahib, de Richepin (1883), en el Théâtre du Porte Saint-Martin; y Macbeth, de Shakespeare (1884), en el mismo teatro. En la escena del sonambulismo de Lady Macbeth obtuvo uno de los mayores éxitos de su carrera.

Se declaró en bancarrota en 1883, pero con los inicios de la década de los noventa se embarcó en una gira mundial entre 1891 y 1893; partió hacia Nueva York el 23 de enero de 1891 y llegó allí el 5 de febrero, con un contrato que le daba una parte considerable de los ingresos de taquilla. Allí publicó un artículo titulado “El idealismo y el realismo en el arte”. En Australia tuvo conflictos con el público; luego pasó a Egipto y, finalmente, a Europa en mayo de 1892, después de dar 303 funciones de Tosca y 46 de Cleopatra. Desde entonces sólo actuó por cuenta propia.

De vuelta a París se asoció con Coquelin para representar L’Amphitryon, de Molière, y Magda, de Sudermann. Fue por aquel entonces cuando una de las actrices de la compañía con la que había viajado a América escribió Les voyages de Sarah Bernhardt en América y una segunda parte, Mémoires de Sarh Barnum, en las que criticaba a la Bernhardt, que había llegado a darle un latigazo en la cara y a batirse en duelo a florete con ella. Sarah Bernhardt, ajena a la polémica, dirigió entonces el Théâtre de la Renaissance (1893-1899) y alquiló el Théâtre des Nations, que tomó el nombre de Théâtre Sarah Bernhardt (1899-1923), donde representó el papel de Hamlet y, entre otras obras, L’aiglon, de Rostand (1900).

Reunió fondos para los heridos de la Primera Guerra Mundial y sufrió la amputación de la pierna derecha en 1915. Su última gira por los Estados Unidos de América fue en 1916-1918 y su última temporada en Londres en 1921. Recibió la Légion d’Honneur en 1913. Su muerte la sorprendió en el rodaje de La voyante en 1923, a pesar de haber convertido la habitación de su hotel en un improvisado estudio para evitar los traslados y las molestias.

La carrera de Sarah Bernhardt fue larga y dilatada. Interpretó papeles muy alejados de sí misma, tanto en sexo como en edad; así, por ejemplo, en La Gloire, de Rostand, o en Athalie, de Racine. Una de sus creaciones más famosas fue en L’Aiglon, de Rostand, sobre el único hijo de Napoleón, muerto a los veintiún años, que Sarah Bernhardt representó cuando tenía cincuenta y seis. Aun en sus últimos años, su voz mantuvo el timbre cristalino y puro que llevó a Marcel Proust, después de verla representar Phèdre, a inmortalizarla como la gran actriz trágica La Berma, en la novela A la recherche du temps perdu (En busca del tiempo perdido).

Bernhard abandonó la Comédie Française cuando sólo tenía treinta y cinco años, un momento temprano de su carrera, por las coacciones que recibía debido al estilo tradicional de actuación que la Comédie imponía a sus miembros. Entre los triunfos conseguidos allí destacan sus interpretaciones de Cordelia en Rey Lear y La Reina en Ruy Blas, la obra en que, según ella misma dijo, presentó “el arco iris completo de sentimientos distintos” en un papel que siempre había estado oscurecido por el resto de los personajes. Otro papel importante fue Athalie en la obra del mismo título, al que no interpretó como un tirano violento y temperamental (tal y como se hacía tradicionalmente), sino con una dulzura susurrante que destilaba todo el veneno del texto de Racine.

Bernhardt trabajó en una tradición teatral en la que el público iba a contemplar a la actriz más que a la obra. Su fama como uno de los grandes monstres sacrés le permitió interpretar a Racine con enorme éxito en Londres. En 1880 obtuvo uno de sus mayores éxitos en Londres y Nueva York en el papel de la actriz francesa del siglo XVIII Adrienne Lecouvreur, en la obra de Scribe. El hecho de que la Lecouvreur hubiera rechazado ser enterrada en suelo sagrado sirvió para remarcar sus sufrimientos y el cambio de categoría que la profesión de actor había conseguido en la sociedad de Bernhardt.


Bernhardt en Théodora (1884), de Victorien Sardou

El repertorio romántico francés le dio los papeles de mayor éxito de su carrera; entre ellos destaca el de la cortesana desgraciada que protagonizaba la adaptación de la novela de Alejandro Dumas, hijo, La Dama de las Camelias (1884). Cuando interpretó este papel en Viena en 1889, la escena de la muerte fue tan impresionante que varias de las señoras del público se desmayaron, y en París, donde solían acabarse las representaciones cantando la Marsellesa, ella dirigió el canto, que se repitió hasta cuatro veces, con el público deshecho en lágrimas.

Las grabaciones de su voz son tan antiguas que es difícil percibir en ellas su timbre característico, y la película sobre Hamlet en la que actuó cuando tenía cincuenta años tampoco hace justicia a sus cualidades. Bernhardt revolucionó el modo en que solía interpretarse este papel para los públicos inglés y francés; ella recitaba el “Ser o no ser” en un tono meditativo, un susurro a media voz, en vez de hacer uso de la declamación retórica puesta de moda por los actores de principios del siglo XIX, o aparecía de repente detrás del rey mientras los cómicos representaban la obra de Hamlet para espantarle y hacerle caer en el paralelismo con su propio crimen. Su interpretación intentaba acercarse a las innovaciones del siglo XX y las traducciones en prosa de las obras de Shakespeare sirvieron para que el público descubriera a ese autor. No respetaba totalmente los textos. Su triunfo con Hamlet en 1899 fue precedido de las opiniones de los críticos franceses sobre su interpretación de Lorenzo en Lorenzaccio, de Musset. Su adaptación de la obra la redujo a una versión que quedó fija hasta la reposición de Gérard Philipe en los años cincuenta.

Sus inquitudes artísticas llegaron incluso a las artes plásticas y a la literatura; publicó obras de teatro, relatos y otros textos. Se la llamó “Reina de la postura y princesa del ademán”. Entre sus excentricidades se cuentan sus viajes en globo, algunas pantomimas que representó o el hecho de que se mandó construir un lujoso ataúd, forrado de terciopelo violeta, que siempre iba con ella y en el que se acostaba con frecuencia. Alta y delgada, con ojos oscuros y una inmensa presencia escénica, independiente y culta, dominó la escena francesa durante cincuenta años.

BIOGRAFÍAS Y VIDAS

 

Nina Simone

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Buenas tardes, siguiendo con la edad contemporánea, hoy quiere añadir esta película interpretada por Zoe Saldana sobre los últimos años de carrera de la gran artista Nina Simone. Me he decidido por esta por su afán de luchadora y activista, por los derechos de la mujer y contra el racismo hacia su gente. Aquí, os añado el trailer, la biografia, un vídeo que me encanta y algún artículo de prensa. Espero que sea de vuestro agrado, sobre todo por el gran repertorio musical, espero vuestros comentarios al respecto. Además, me gustaría dedicar este artículo a mi profesor Leopoldo.

Trailer

 

Biografía

(Nombre artístico de Eunice Kathleen Waymon; Tryon, Carolina del Norte, 1933 – Carry-le-Rouet, Francia, 2003) Cantante y pianista estadounidense, considerada una de las grandes voces del siglo XX. Nina era la sexta de una familia de ocho hermanos, descendiente principalmente de esclavos africanos, aunque entre sus ancestros también hubo sangre irlandesa e india.

Su padre, John Divine Waymon, se dedicó durante un tiempo al mundo del espectáculo: cantaba, bailaba y tocaba la harmónica, aunque cuando su familia empezó a ser numerosa, trabajó en una tintorería y como barbero para salir adelante. La madre, Mary Kate, tocó el piano para él en alguna ocasión, aunque luego se hizo ministra de la Iglesia metodista y rechazó todo lo que no fueran espirituales religiosos.


Nina Simone

Simone creció, pues, rodeada de música. En su hogar, todos los hermanos cantaban y tocaban algún instrumento, sin tomar clases ni tener siquiera conciencia de haber aprendido. Cuenta en su autobiografía que su primer recuerdo de la infancia es su madre cantando gospel, y que empezó a tocar el órgano que había en la casa tan pronto como creció lo suficiente como para sentarse en el banco y llegar al teclado. Nadie se dio cuenta hasta que un día su madre la vio tocando una de sus canciones favoritas: aún no había cumplido tres años.

En 1939 tomó sus primeras clases formales de piano, y a los diez años dio su primer recital, en la librería local. Fue también su primera toma de contacto con el racismo: durante el mismo, sus padres fueron desalojados de la primera fila para acomodar a blancos. Esa experiencia del Sur segregado fue traumática para la pequeña Eunice. Más tarde declaró que fue el punto de partida de su compromiso en la lucha por los derechos civiles.

Con ayuda financiera de aficionados locales, en 1950 continuó sus estudios de piano clásico en Nueva York. Posteriormente, su familia se mudó a Filadelfia, donde fue rechazada en una escuela de música. En 1954 apareció una oportunidad de trabajo en un bar de Atlantic City (localidad de Nueva Jersey que es algo así como el Las Vegas de la costa Este). El problema era que el dueño quería que cantara, mientras que Eunice tan sólo se presentaba como pianista. Ella improvisó una versión de I loves you Porgy, de George Gershwin, con su característico timbre grave, y obtuvo el puesto.

Primeros contratos discográficos

Fue en Atlantic City donde adoptó el nombre artístico que la daría a conocer mundialmente, tomado de la actriz francesa Simone Signoret. Empezó a darse a conocer y, tras actuar en varios clubes de Filadelfia, logró un contrato discográfico con Bethlehem Records, en 1957.

Al año siguiente publicó su primer disco, Jazz as played in an exclusive side street club (también conocido como Little girl blue). Fue un éxito inmediato, y el sencillo escogido, I loves you Porgy, vendió un millón de ejemplares en Estados Unidos en el verano de 1959. Curiosamente, jamás volvería a colocar otra canción en el Top-40 de Estados Unidos, lo cual no le impidió forjarse una audiencia fiel.

A continuación, Simone firmó un contrato con la poderosa Colpix (Columbia Pictures Records), con la que publicó diez discos en cinco años (seis en estudio y cuatro en directo), y varias canciones para bandas sonoras de películas de Columbia; entre ellas: Wild is the wind, Sayonara y Samson and Delilah. En 1961 contrajo matrimonio con Andy Stroud, detective de Nueva York que se convertiría en su mánager, y que aparecería como compositor en los créditos de varias canciones. Ambos tuvieron una hija, Lisa Celeste, en 1962.


Fue llamada la Suma Sacerdotisa del Soul

En 1964 firmó otro contrato, esta vez con Philips, discográfica con la que publicó siete discos en tres años. De ese período destaca su clásico Don’t let be me, su versión de I put a spell on you, de Screaming Jay Hawkins, y su primera canción de protesta: Mississippi goddam! (‘¡Mississippi, maldita sea!’), furioso alegato contra varios estados del sur de Estados Unidos, inscrito en la lucha por los derechos civiles de los negros. Por entonces se la empezó a conocer como la Suma Sacerdotisa del Soul.

Entre 1966 y 1974 produjo, para la compañía RCA, algunos de sus mayores éxitos, como las versiones de To love somebody (Bee Gees) y Ain’t got no/I got life, del musical Hair. Otro de sus clásicos, To be young, gifted and black, estaba inspirado por una pieza de teatro de su amiga Lorraine Hansberry, y fue grabado por Aretha Franklin en 1972.

En 1969 decidió dejar de vivir en Estados Unidos, asqueada por el racismo de la sociedad estadounidense. Por esa época se separó de Stroud. Nina pasó a convertirse en su propia mánager, y a trabajar con su hermano Sam Waymon. Residió en Liberia cuatro años, y también en Barbados, Suiza, los Países Bajos, Trinidad y Gran Bretaña. Declaró en alguna ocasión que le gustaría morir en África, aunque finalmente eligió establecerse en Francia, con cuya cultura siempre se sintió ligada sentimentalmente: entre sus clásicos se encuentra una versión de Ne me quitte pas, de Jacques Brel.

Una canción: My baby just cares for me

En 1978 fue brevemente arrestada por no declarar impuestos entre 1971 y 1973, en protesta por la guerra de Vietnam. Ese año publicó Baltimore y en 1982 Fodder on my wings, disco basado en su autoimpuesto «exilio», para un sello discográfico suizo. Cuando parecía destinada a convertirse en una vieja gloria sólo recordada por nostálgicos, un espectacular rebrote de fama le llegó de forma inesperada en 1987. My baby just cares for me, una vieja canción que aparecía en su primer disco, publicado hacía ya treinta años, se convirtió en el tema escogido para una campaña de publicidad del perfume Chanel Nº 5 para la televisión británica. Alcanzó el quinto puesto en las listas de ventas de Gran Bretaña.

El éxito en toda Europa la devolvió a la luz pública, y se prodigó en colaboraciones con artistas como Pete Townsend, Maria Bethânia o Miriam Makeba. En 1992 apareció su música en la película Point of no return, inspirada en su propia vida. Ese año publicó su autobiografía, titulada I put a spell on you, que fue inmediatamente traducida al francés, el alemán y el holandés. En 1993, año en que se instaló definitivamente en el sur de Francia, publicó su último álbum en estudio, A single woman, que contenía otro clásico de la canción francesa, Il n’y pas d’amour heureux.

Su actitud rebelde la acompañó siempre: incluso durante sus últimos años, su nombre apareció en varias ocasiones mezclado en reyertas de vecindario. Nunca se retiró del todo: en 1998 fue una de las invitadas de honor en la fiesta del 80° aniversario de Nelson Mandela. En 1999, tras recibir un premio por toda su carrera, cantó unos duetos con su hija Lisa Celeste en el Guinness Blues Festival de Dublín.

Su última gira internacional data de 2000, año en que recibió numerosos reconocimientos a su carrera. Nina Simone falleció el 21 de abril del 2003 en su casa de Carry-le-Rouet, en el sur de Francia. Se anunció que su muerte fue por causas naturales y que llevaba tiempo sufriendo achaques, aunque no trascendieron más detalles.

Caracterizada por su compromiso contra el racismo, bajo el lema de Black is the colour (Negro es el color), su temática está totalmente enraizada en las tradiciones afroamericanas. Un repertorio tan amplio como el suyo, que comprende desde canciones melódicas, blues, cantos espirituales y gospel hasta temas tomados del folclore africano, hizo de ella una artista difícil de clasificar, y de hecho su biografía aparece en compilaciones de literatura sobre jazz, rock, pop y soul. Como ha dicho algún crítico, ella fue todo eso y nada: un espíritu independiente y temperamental, único e inigualable.

(BIOGRAFÍAS Y VIDAS)

ENLACE A DOCUMENTAL “WHAT HAPPENED, MISS SIMONE?”

http://www.fullpeliculashd.com/pelicula/7040/what-happened-miss-simone.html

ARTÍCULO DE VANITY FAIR

El mito y la rabia: Nina Simone, la mujer que siempre aspiró a más

Tras el estreno del documental más revelador sobre su carrera seguimos su rastro, hablamos con su hija y tratamos de explicar qué hay tras el mito. Un reportaje de la revista, ya íntegro en la web.

Nina SImone

Nina Simone nació en el Midtown Bar de Pacific Avenue en Atlantic City, Nueva Jersey. Tenía 21 años y hasta entonces solo había tocado el piano en público en los recitales y en la iglesia de su pequeña ciudad natal en Carolina del Norte. Nunca había pisado un bar. Pero aquel día Eunice Kathleen Waymon (Tryon, 1933) se subió al escenario de aquel club nocturno alfombrado de colillas escondida tras el nombre artístico de Nina Simone por terror a que la descubriera su madre (“¿Un bar? Dios mío, tengo al demonio encarnado en mi propia familia”, diría su progenitora al enterarse).

Se bautizó Nina porque un chico hispano con el que salía tenía la costumbre de llamarla ‘niña’ y Simone en homenaje a la actriz francesa Simone Signoret. Ante una audiencia de borrachos irlandeses y bajo una nube de humo que irritaba los lagrimales, tocó clásicos de góspel y música clásica. El propietario le dijo que si no cantaba estaba despedida. Al día siguiente cantó, tenía que ganarse la vida. Era el inicio de una carrera única.

Después del Midtown le esperaban el Village Gate, el Carnegie Hall, el Apollo Theater de Harlem, donde con solo 28 años espetó a un público con fama de malencarado: “Por primera vez en sus vidas, actúen como damas y caballeros en el Apollo”. Consciente de su talento y su presencia escénica, Simone se convirtió en una pianista visceral. En cada actuación complicó la vida de los críticos musicales, que no sabían cómo etiquetarla. ¿Intérprete de jazz, folk, soul, blues?, ¿cantante popular con formación clásica? A lo largo de su carrera su sola identidad rompió tabúes: Nina Simone fue una mujer negra bisexual en un mundo dominado por hombres blancos heterosexuales. Y una mujer que lideró el movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos.

Lo hizo cuando escribió canciones como Four women y To be young, Gifted and black que se convirtieron en himnos de la lucha por los derechos civiles y dijo en temas como Mississippi goddam lo que nadie se atrevió a decir: “Mississippi, maldito seas”, una expresión ofensiva para los ciudadanos religiosos, sobre todo en el sur, y que era imposible escuchar en un medio de comunicación de la época. Fue su respuesta en 1963 al asesinato del activista por los derechos civiles Medgar Wiley Evers en Mississippi, a quien tras ser disparado se le negó el acceso a un hospital de Jackson por su raza, y al atentado con bomba en una iglesia de Birmingham, Alabama, que acabó con la vida de cuatro niñas negras. Oh, pero todo este país está lleno de mentiras / todos vais a morir y caeréis como moscas, canta Nina con el sentimiento de todo su arco de graves.

Nina SImone

Hasta que pisó el Midtown Bar, Nina Simone era una chica acostumbrada a los salones bien iluminados de los conservatorios y a las partituras de Bach y Beethoven. Nunca habría acabado allí de no ser por lo que ocurrió en abril de 1951 en el Curtis Institute of Music de Filadelfia, uno de los conservatorios más prestigiosos de EE UU. La niña prodigio de la música tenía un objetivo desde los cuatro años: convertirse en la primera concertista negra de piano.

DÍAS ANTES DE SU BODA CON ANDREW STROUD, ESTE LA GOLPEÓ, LA ATÓ Y LA VIOLÓ.

Su obsesión pasaba por un trámite: que el Curtis la aceptara. Simone se había preparado la audición durante un año en el exclusivo Juilliard School of Music de Nueva York gracias a una beca. La audición fue el 7 de abril. Pero el Curtis la rechazó. “Nunca superé esa sacudida de racismo”, dice Nina Simone en What happened, Miss Simone?, el aclamado documental dirigido por Liz Garbus y nominado al Oscar este año.

Y es que esa decisión marcó para siempre la existencia y la carrera de Nina Simone. Le pregunto a la actriz y cantante Lisa Simone, de 54 años, su única hija, si también opina que la decisión del Curtis fue un acto de discriminación racial. “Sucedió así —contesta desde la antigua casa de Nina Simone en Carry-le-Rouet, en el sur de Francia, donde acaba de aterrizar procedente del Líbano con la gira de presentación de su nuevo álbum, My world—. Y no solo rompió el corazón de mi madre, sino que alteró gravemente el curso de su vida. Ella llevó ese dolor hasta el lecho de su muerte”. ¿Tienen alguna evidencia de que su raza influyera? “¿Qué constituye exactamente una evidencia? ¿Se refiere a que lo admitan? No conozco a muchas instituciones que reconozcan que es esto lo que motiva sus decisiones y, sin embargo, todos sabemos que el racismo, la discriminación, el sexismo y el prejuicio están muy vivos”.

‘BYE, BYE’, BEETHOVEN

“Me rechazaron porque era negra”, repitió a lo largo de toda su vida Nina Simone. El acceso al Curtis era indispensable porque la matrícula y los estudios estaban subvencionados por la institución. Un caso único en EE UU, donde los universitarios se endeudan durante años con créditos bancarios para financiar su educación. Para una joven negra criada en una familia humilde en la segregada localidad sureña de Tryon, Carolina del Norte, que hasta ese momento había costeado su formación gracias a una fundación local —todo Tryon apostaba por su talento, incluido el dinero blanco—, el rechazo suponía abandonar el piano.

Nina SImone

El país en el que vivía Eunice Waymon le daba motivos para pensar así. El racismo estaba legalizado. El matrimonio interracial, prohibido en 24 Estados. Había fuentes para negros, asientos para negros, escuelas e institutos para negros. ¿Pero de verdad Eunice Waymon tuvo que inventarse a Nina Simone y olvidarse de su prometedora carrera en la música clásica por el racismo de una institución tan prestigiosa como el Curtis Institute de Filadelfia?

Cuando cruzas los portones del Curtis Institute en Rittenhouse Square te deslumbra un fogonazo de respeto. El conservatorio ocupa desde 1924 lo que una vez fueron cuatro mansiones construidas a finales del siglo XIX. Tiene 174 estudiantes de 20 nacionalidades (ningún español), 104 pianos. Tras una puerta casi escondida en el salón principal, que podría ser el decorado de una obra de Edgar Allan Poe, se accede a un pequeño auditorio de 240 butacas donde se celebran cada año más de 200 conciertos de entrada libre. Por ese escenario han pasado Leonard Bernstein, Hilary Hahn o Lang Lang.

La matrícula en el Curtis sigue siendo gratuita. Su decano actual es Paul Bryan, formado en el trombón, director de orquesta y ligado al conservatorio desde 1993. Me muestra las actas de la audición de Eunice Waymon en 1951. Piano: 72 aspirantes, 3 aceptados, 69 rechazados. “No puedo comentar los sentimientos de Ms. Simone, pero sí puedo decirle que su raza no influyó en la decisión del Curtis. Los criterios se basan en el mérito artístico. Somos extremadamente selectivos”. Bryan me confirma que hubo alumnos afroamericanos antes, durante y después de su audición. Entre ellos, una mujer: Blanche H. Burton-Lyles, la primera concertista negra de piano que se graduó en 1954. Nina Simone no sabía o no quiso saber que el sueño de convertirse en la primera pianista afroamericana ya tenía dueña. El Curtis nunca fue un white-only-club (club solo para blancos).

El pianista Vladimir Sokoloff formó parte del comité que seleccionó a los alumnos de piano el año que Eunice hizo su audición. Si alguien conocía el Curtis era Sokoloff. Y si alguien confiaba en él era Eunice, que tras el rechazo de 1951 empezó a trabajar con jornadas estajanovistas como profesora de clases particulares y tocando en clubes nocturnos para pagarse lecciones privadas con Sokoloff. No dejó de recibirlas hasta la década siguiente, condicionando su agenda a la cita semanal con el profesor en Filadelfia incluso cuando el éxito de su primer álbum, Little girl blue (1958), como Nina Simone la llevó de gira por toda la costa Este de EE UU. Tras grabar el álbum estuvo tres días seguidos interpretando a Beethoven para que la concertista de piano, Eunice Waymon, se desintoxicara de la intérprete popular, Nina Simone. Su objetivo seguía intacto. Sin embargo, llegó un momento en que el éxito y, sobre todo, su compromiso con los derechos sociales se comieron sus aspiraciones en la música clásica. Nina Simone acabó con Eunice Waymon.

Nina SImone

En una de sus últimas intervenciones en el documental The legend (1990), Vladimir Sokoloff fue tajante: “No intervino el color de su piel. No fue aceptada porque otros eran mejores, eso es todo. No era un genio, pero tenía un gran talento. Acepté impartirle clases privadas por su capacidad, con la idea de prepararla para una segunda audición en el Curtis. Una vez le hice ver su destreza para el jazz y le sugerí que siguiera ese camino, pero ella insistía en la música clásica”.

Le pregunto a Lisa Simone por qué el documental What happened, Miss Simone?, en el que ella ejerce de productora ejecutiva, no pone en duda la eterna difamación que lanzó Nina Simone contra el Curtis. “La cinta cubre eficazmente los 70 años de la vida de mi madre en menos de dos horas, tanto que sigue siendo reconocido como un documental galardonado”, responde sin contestar directamente a la pregunta. La película nació de una promesa que Lisa Simone le hizo a su madre justo antes de morir: que Nina Simone nunca sería olvidada.

Lo que sí revela Lisa Simone por primera vez en el documental son los maltratos que padeció de manos de su progenitora cuando era apenas una niña. “Pasó de ser mi bienestar al monstruo de mi vida”, recuerda a propósito de las palizas que recibía de su madre. Hasta el punto de pensar en el suicidio. Unos brotes de violencia ligados a una esquizofrenia que le fue diagnosticada a Nina Simone en los años setenta.

—¿Cómo afrontó la responsabilidad de narrar la vida de su madre a la vez que decidió no omitir la parte más dura para usted?
—En What happened, Miss Simone? Nina Simone está inmortalizada de la forma que se merece y pasará a la historia en sus propios términos. Me llevó diez años encontrar el equipo adecuado que no temiera las complejidades que rodean a semejante personalidad, que estuviera dispuesto a contar la verdad de mi madre, y por lo tanto la mía, tal y como sucedió. Estoy muy orgullosa del resultado final. Mamá vive apropiadamente. Ahora puedo descansar.

Nina SImone

UNA PALIZA Y UNA BODA

La película relata también los años en la casa familiar en Mount Vernon, Nueva York, cuando Nina Simone y su marido y mánager, Andrew Stroud, eran vecinos de Malcolm X en los sesenta. No había sido un matrimonio perfecto. A su boda, un enlace relativamente íntimo en su apartamento, acudieron como invitados los dos psiquiatras a los que Nina Simone había obligado a visitar a su entonces novio para que evaluaran si la brutal paliza que le había propinado poco tiempo antes había sido un arranque pasajero de violencia o un motivo grave para cancelar la boda. En un ataque de celos, Stroud, veterano oficial de policía, la había golpeado en un taxi, en las escaleras, en el ascensor, en la habitación, le había puesto una pistola en la cabeza, la había atado y violado.

La propia Simone lo cuenta en su autobiografía, I put a spell on you (1991, Da Capo Press). Uno de los psiquiatras le dijo sin rodeos que no se casara con él. Otro, que Stroud se había vuelto temporalmente loco y quizá no le volviera a ocurrir, pero la decisión de casarse o no corría de su cuenta. Se convirtieron en marido y mujer el 4 de diciembre de 1961.

Tras su separación en los años setenta, Nina Simone comenzó a salir con hombres y también con mujeres, una faceta de su vida que no documenta la cinta producida por su hija. Tampoco aborda otros episodios clave. ¿Dónde están sus últimos 20 años? Respecto a su bisexualidad, el hermano de Nina, Sam Waymon, cuenta que preferían ser cuidadosos con estas noticias de su vida privada. La propia Nina fue muy cauta cuando publicó su autobiografía. “El libro fue escrito hace 25 años, cuando los derechos de la comunidad LGBT [lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero] y las actitudes eran muy diferentes”, me dice desde Nueva York el guionista, productor y director de cine Jeff L. Lieberman, el único que en The amazing Nina Simone retrata la bisexualidad de la artista y conversa con su antigua pareja, la modelo Marie-Christine Dunham Pratt, hija de la bailarina Katherine Dunham.

AMOR LIBRE

“Cuando nos presentaron me invitó al Village Gate y acepté, claro”, recuerda Dunham Pratt en la cinta. “Empezamos a estar juntas ese mismo instante. Fue inmediato. Pero nadie podía estar con Nina durante mucho tiempo, esa es la verdad. Tenía mucho carácter. Con ella siempre se trataba de una historia de amor breve, muy intensa, como si fuera la última”.

—¿Cree que el Curtis rechazó a Nina por ser negra? —le pregunto a Lieberman, que ha entrevistado a más de 50 personas de su entorno a lo largo de cinco años.

—Creo que es muy difícil saber por qué no fue seleccionada. Si nos fijamos en los admitidos podemos ver que tuvo una competencia muy dura y probablemente carecía de la formación de estudiantes de Filadelfia, Nueva York y otras grandes ciudades con importantes escuelas. El género también pudo desempeñar un papel importante. Pero la cuestión clave es que ella tenía un enorme talento y, sin importar por qué, muchos afroamericanos en EE UU, hoy y en los años cincuenta, son descartados por su raza.

El rechazo del Curtis en 1951 tuvo como consecuencia el nacimiento de la gran Nina Simone y fue el combustible para lanzar con ira una carrera comprometida contra la discriminación. Que fuera un acto racista, solo lo puede defender la propia Nina Simone. El Curtis Institute of Music le concedió en mayo de 2003 el doctorado Honoris Causa. La intérprete de My baby just cares for me había muerto en abril. En el Curtis no me pueden confirmar que lo supiera antes de su fallecimiento. En el fondo no es tan importante. Muy a su pesar, en el diploma timbrado aparece el nombre de Nina Simone, no el de Eunice Waymon.

 

VÍDEO DE AIN’T GOT NO… I’VE GOT LIFE

El show de Eichmann

Buenas tardes, como primera película, quería hablaros de la película de la BBC, El show de Eichmann. A continuación, os otorgaré el enlace del trailer en Youtube, la sinopsis de Filmaffinity, el cartel, la biografía de Eichmann y varios artículos que nos hablan del susodicho juicio. Espero vuestros comentarios y aportaciones.

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Trailer

Sinopsis

Relato del juicio televisado del ex oficial nazi Adolf Eichmann que tuvo lugar en Jerusalén en el año 1961. Eichmann fue ahorcado en 1962 después de haber sido declarado culpable de crímenes contra la humanidad. Descrito como “el juicio del siglo”, este evento se mostró en la televisión de 37 países y fue la primera vez que el horror de los campos de concentración era relatado en directo por sus víctimas… “The Eichmann Show” es uno de los proyectos encargados por la BBC para conmemorar el 70 aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz.

(FILMAFFINITY)

Biografía de Adolf Eichmann

(Solingen, 1906 – Tel Aviv, 1962) Funcionario nazi alemán. Estudió en Linz (Austria). Ingresó en el Partido Nacionalsocialista cuando Hitler subió al poder; se incorporó en 1932 a las SS, donde alcanzó el grado de coronel. Cuando los alemanes anexionaron Austria en 1938, se ocupó de la deportación de los judíos de ese país, de acuerdo con la política antisemita nazi. Desde 1940 dirigió la oficina de Seguridad del Reich.

Experto en el tema judío, en 1941 recibió orden de Goering de que pusiera en práctica la llamada Solución final al problema judío, que suponía la identificación, transporte y asesinato de todos los judíos en los campos habilitados a tal fin en Europa. Eichmann puso en marcha el plan de exterminio en los campos de Auschwitz, Chelmno, Belsec y Treblinka, entre otros, y organizó los pelotones de matanza, reclutados entre las filas de la policía de seguridad alemana y las SS, que, además de en Alemania, actuaban en Polonia, Lituania y Estonia. A lo largo de tres años, Eichmann dirigió el genocidio con rapidez y eficacia. Por ejemplo, a pesar del avance de las tropas rusas, y de un Hitler perdiendo la guerra y asustado, en 1944 Eichmann exterminó a 400.000 judíos en dos meses.

Tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, fue capturado por las tropas estadounidenses, pero logró escapar en 1946 del campo de prisioneros. Tras pasar varios años en diversos países, se estableció primero en Brasil (1958) y más tarde en Argentina, donde trabajó en una fábrica de automóviles bajo la falsa identidad de Ricardo Clemente.

En 1960 fue secuestrado por los servicios secretos de Israel. Eichmann se sentó ante jueces israelíes y fue acusado de crímenes contra el pueblo judío y la humanidad. Después de un largo proceso (1 de enero-15 de diciembre), fue condenado a muerte y ahorcado en Tel Aviv el 31 de mayo de 1962. Ese día acudió pletórico a su ejecución, haciendo gala de que moría feliz de tener en su haber el exterminio de cinco millones de seres humanos, enemigos del III Reich.

(BIOGRAFIAS Y VIDAS)

Artículos respecto al Juicio de Eichmann

Medio siglo del juicio al nazi Adolf Eichmann en Israel

  • Secuestrado por los israelíes en 1960 y enjuiciado en 1961, la muerte del arquitecto del Holocausto en la horca acongojó a otros nazis escondidos
Medio siglo del juicio al nazi Adolf Eichmann en Israel
Adolf Eichmann custodiado durante el juicio en Israel (Getty)

11/04/2011 08:24 | Actualizado a 15/12/2016 09:11

Adolf Eichmann esperando plácidamente en la celda el inicio de su juicioen Jerusalén. Esta fue una de las fotos de portada de La Vanguardia del 11 de abril 1961, día en que daba comienzo el proceso contra el que estaba considerado el arquitecto del Holocausto .

El nazi había llegado a Israel casi un año antes después de una operación un tanto oscura: fue capturado por voluntarios judíos en Argentina (país en el que vivía bajo una identidad falsa), secuestrado durante nueve días, drogado y deportado saltándose todas las leyes. Los captores le dieron a elegir: morir ejecutado o ser juzgado en Israel. Días antes el jefe del gobierno israelita había anunciado la detención de Eichmann pero sin especificar el lugar en el que se había producido. Por todo ello y a petición de Argentina, los hebreos se vieron obligados a emitir una nota detallando el suceso. Los argentinos se quejaron incluso a las Naciones Unidas.

La localización del nazi fue en parte gracias a Simon Wiesenthal .

Empieza el juicio
El proceso al que fue sometido Eichmann en Israel arrancaba con el nazi (muy envejecido) recluido en una cabina de cristal blindada escuchando los 15 cargos por los que se le imputaba. La defensa de Eichmann alegaba falta de competencia del tribunal y prejuicios. Cierto es que el enjuiciado contaba con una desventaja: no podía contar con testigos por motivos económicos y de seguridad.

Eichmann se limitó a asegurar que él tan solo cumplía órdenes y se declaró inocente de todos los cargos.

El nazi en estado puro
Apenas una semana después de iniciarse el proceso, el fiscal general israelí pedía poder emitir una grabación en la que el propio Eichmann describía momentos espeluznantes del exterminio de judíos. Pero él se reafirmaba en que se limitó a cumplir órdenes: “Mi cometido era sólo de técnico de transportes”, aseguró.

La condena…
De nada le sirvió tirar balones fuera. El 15 de diciembre de aquel 1961 Adolf Eichmann escuchaba impasible el veredicto del tribunal: condena a muerte por crímenes contra el pueblo judío, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. La defensa del condenado anunció inmediatamente su intención de apelar la sentencia… pero había poco que hacer.

…y el final
A finales de abril de 1962 Vera Eichmann, esposa del condenado, visitaba a su esposo en la cárcel y antes de tomar un avión con rumbo desconocido se despedía con un Auf wiedersehen. Un mes más tarde, el 31 de mayo, Adolf moría en la horca en Tel Aviv. Un periodista relató el dramático momento. Tres décadas después salían a la luz unos textos que Eichmann escribió mientras permanecía en la cárcel: eran las memorias del arquitecto del Holocausto.

(LA VANGUARDIA)

Eichmann en la horca

Se cumplen 50 años de la ejecución del nazi Adolf Eichmann, condenado a muerte en Israel por 15 crímenes contra la humanidad . La utopía, aún en construcción, de una justicia multinacional que persiga este tipo de delitos, se debe en buena parte al proceso de Jerusalén.

Eichmann en la horca
RAQUEL MARÍN

La noche del jueves 31 de mayo de 1962, Otto Adolf Eichmann, nacido en Solingen, Alemania, de 56 años, subió al patíbulo en la prisión de Ramala, a 15 kilómetros de Jerusalén. Rechazó la capucha negra que quiso colocarle el verdugo y pronunció sus últimas palabras: “¡Larga vida a Austria, larga vida a Alemania, larga vida a Argentina, nunca los olvidaré!”.

Eran las 11.45 cuando la trampa de la horca se abrió.

Así terminaba, hace 50 años, el proceso contra Adolf Eichmann, principal organizador del exterminio de seis millones de judíos. Un juicio que apasionó al mundo y provocó airadas polémicas. La televisión israelí transmitía en directo las sesiones que, debido a la diferencia horaria, se veían en Estados Unidos a la hora de la cena. Todo había comenzado dos años antes, cuando Ben Gurión, creador del Estado de Israel y entonces primer ministro, ordenó a un comando del Mossad, o servicio secreto, secuestrar a Eichmann y llevarlo a Israel. El antiguo oberstandartenführer vivía en Argentina desde 1950, con identidad falsa. En noviembre de 1959, la Corte Suprema de Buenos Aires había rechazado la extradición, pedida por un land de Alemania, de otro nazi, el doctor Joseph Mengele, médico en Auschwitz, campo de exterminio donde realizaba crueles experimentos genéticos. Argumentó el máximo tribunal que la Constitución argentina vedaba la “extradición por causas políticas”. Ese fallo cancelaba toda posibilidad de extraditar a Eichmann. Pero Israel necesitaba juzgar al arquitecto del genocidio judío, porque los crímenes del nazismo se estaban olvidando y Estados Unidos por entonces se interesaba sobre todo en su enfrentamiento con la Unión Soviética.

Según Karl Jasper, debía haber sido juzgado por un tribunal internacional, y no por uno israelí

El 11 de mayo de 1960, el Mossad secuestró a Eichmann en una calle del barrio de San Fernando, al noroeste de Buenos Aires, y lo transportó a Israel, eludiendo a la policía argentina. El secuestro provocó un gran debate, tanto en la prensa mundial como en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que finalmente emitió una inocua resolución exhortando a Israel a “indemnizar” a Argentina por la violación de su soberanía. Opinaron, entre otros, Bruno Bettelheim y Erich Fromm. Hannah Arendt, ensayista judía nacida y criada en Alemania, donde había sido alumna de Karl Jaspers, fue a Jerusalén como enviada especial de la revista The New Yorker. Debía escribir cinco artículos sobre el proceso. Tras presenciar las primeras sesiones, algo muy profundo se removió en la conciencia de la autora de Los orígenes del totalitarismo. Su memoria recreó la persecución padecida por tantos judíos, incluida su propia familia y ella misma, que había escapado de Alemania con la Gestapo pisándole los talones. Hannah Arendt volvió a Nueva York, donde vivía, pero cayó en una crisis personal y un bloqueo. Solo en 1963 consiguió reponerse, y entonces, además de los artículos prometidos a The New Yorker, escribió las casi 500 páginas de su Eichmann en Jerusalén. Un informe sobre la banalidad del mal, uno de los más importantes ensayos del siglo XX. Ese libro, que es también un vívido reportaje sobre el proceso de Jerusalén, introdujo una idea desde entonces instalada en el lenguaje del mundo. Sostiene Hannah Arendt que el mal no necesariamente encarna en psicópatas delirantes como Hitler. Puede también presentarse en envases “cotidianos”, por ejemplo bajo la forma de un señor normal como Adolf Eichmann, buen padre de familia, ciudadano ejemplar y funcionario cumplidor. Estos hombres banales quizás son los peores. ¿Cuántos asesinos de escritorio hemos visto desde 1962?

Comenzó el juicio. Fue reconstruido el exterminio planificado de los judíos y el papel que en la solución final desempeñó Eichmann. Algunos dijeron que el juicio era una farsa y que encubría un mero acto de venganza. Otros dijeron que no podía edificarse un proceso justo sobre un delito previo, ya que el secuestro de Eichmann en Argentina había violado leyes locales e internacionales. Se adujo que Israel no tenía jurisdicción para procesar a Eichmann, pues los crímenes que se le imputaban habían sido cometidos en Alemania u otros países europeos. En todo caso, como sostenía Karl Jaspers, ¿no debió Eichmann ser juzgado por un tribunal internacional, y no por un tribunal judío? Eichmann adujo que las acusaciones contra él habían prescrito.

El tribunal halló culpable a Eichmann de por lo menos 15 crímenes contra la humanidad. En el juicio comparecieron más de 100 testigos y se probó que Eichmann había sido el organizador de un operativo criminal minuciosamente preparado, cuya finalidad era el exterminio total de los judíos del mundo, según un modelo que Adolf Hitler ya había explicado y fundamentado en su libro Mi lucha (1925).

Los intentos de Baltasar Garzón para castigar asesinatos del franquismo se basaban en aquel juicio

Eichmann pudo defenderse. Contrató a un reputado abogado criminalista, el suizo Robert Servatius, cuyos honorarios pagó el Estado de Israel. Eichmann, durante el proceso, desplegó varias líneas defensivas. Una de ellas fue la obediencia debida. Él, Eichmann, se había limitado a cumplir las órdenes que recibía, toda vez que no era sino un funcionario del Estado. Además de reclamar la prescripción, impugnó el proceso porque se pretendía aplicarle leyes que no regían al cometerse los hechos juzgados. Eichman negó las imputaciones. Negó los hechos. Negó la veracidad de cada uno de los testimonios.

Finalmente, el tribunal halló culpable a Eichmann de por lo menos 15 crímenes contra la humanidad y lo condenó a muerte. Fue la única vez que en Israel se aplicó esa pena, que no existe en la legislación del país. La ejecución de Eichmann también levantó polvareda. Hasta el último momento se esperó la gracia, que el presidente Ben-Zvi no concedió. Uno de los patriarcas del Israel moderno, el teólogo Martin Buber, quien desde 1939 vivía en Palestina, pidió que no mataran a Eichmann y que en cambio lo condenaran a labrar la tierra de Israel, en un kibutz, hasta que falleciera de forma natural.

El proceso de Jerusalén no es solo un hecho histórico. Aún incide en nuestras vidas. Sentó principios básicos. Por ejemplo, que la obediencia debida no es eximente cuando se juzgan crímenes de lesa humanidad. Los crímenes como los que se imputó a Eichmann no prescriben porque el olvido no puede lavar el horror. Los dictadores argentinos de los años setenta fueron sentados en el banquillo en 1985 —hoy siguen allí, tras anularse su amnistía— porque antes existió el proceso de Jerusalén. Otros sangrientos tiranos, como Augusto Pinochet o los asesinos de la Serbia de Milosevic, pudieron, con suerte varia, ser juzgados porque antes existió el proceso de Jerusalén. Los intentos de Baltasar Garzón para castigar crímenes del franquismo se basaban en aquel proceso. La utopía, aún en construcción, de una justicia multinacional que persiga los crímenes contra la humanidad, se debe en buena parte al proceso de Jerusalén. Es necesario recordarlo porque a pesar del medio siglo transcurrido, aún parte del mundo niega el Holocausto y una suerte de esvástica flamea nada menos que en el Parlamento de Grecia, la cuna de la civilización occidental.

(EL PAÍS)

Presentación

Este es el extracto de tu primera entrada.

¡Salve populum! En este blog quiero enlazar el arte del cine con la historia. Como historiadora, quiero ofrecer una visión más amena de adquirir conocimientos históricos y esta es el cine. Conforme vaya viendo películas, iré añadiendo entradas. No obstante, procuraré añadir también la de otras obras que haya visto anteriormente. En cada descripción, añadiré la sinopsis de la película, siempre sacada de Filmaffinity, el cartel principal, la relación histórica y algún artículo de prensa, si es que lo hubiese. Espero que este blog os sea muy agradable y, con ello, fomentar a la gente a interesarse por ese gran libro de aventuras que es la historia.