Moulin Rouge

anigif_enhanced-5521-1398823408-2_preview

Buenos días señores lectores y amantes del cine y de la historia, hoy me veo inspirada a hablar de este musical tan bonito. Como historiadora, he de admitir que no es una película histórica, pero me lleva a varias nociones históricas y varias historias que me encantaría dar a conocer. Además, ¿quién no ha visto este musical y ha soñado con una historia de amor tan bonita, olvidándonos de la tragedia y enamorándonos de estos amantes? También, hemos de admitir que a todos nos encanta la banda sonora, adaptando canciones de gran éxito, como Lady Mermelade, Like a Virgin de Madonna, Show must go on de Queen, Your song de Elton John o Smell like teen spirit de Nirvana y, en especial atención, la versión de Roxanne de The Police en tango que tanto nos transmite.

Por ello y por más cosas maravillosas, hoy toca hablar de este musical. Así, como siempre, daremos la sinopsis de Film Affinity y el trailer en castellano. También, trataremos las siguientes nociones históricas: la historia del Moulin Rouge, la biografía de Toulouse-Lautrec, la definición de la vida bohemia, la historia de la absenta y la biografía de Sarah Bernhardt. Sin embargo, no añado ningún vídeo de la banda sonora porque no quiero destripar y, de esta manera, os invito a todos a que veáis y os enamoréis de este musical.

En definitiva, he elegido estos temas por las siguientes razones. La historia del Moulin Rouge es más necesaria para conocer el mundo que se vivió en este edificio, en el que se centra la trama de la película. Toulouse-Lautrec es el poeta que descubre al protagonista, Christian, este se conoce por ser el enanito que interpreta al mágico sitar en la obra de teatro “Espectacular, espectacular”. La vida bohemia es un tema a tratar debido a que es la razón de Christian para viajar a Francia y es la vida que decide tomar junto con el grupo de Toulouse y que le lleva a conocer el Moulin Rouge y a Satine. El tema de la absenta sé que es algo gracioso, pero es la bebida que toman la noche de ir al Moulin Rouge, acompañados por un hada verde, interpretada por Kylie Minogue. Por último, quiere hablar de Sarah Bernhardt puesto que es la ídolo de Satine, quería llegar a ser la nueva Sarah Bernhardt y dejar de trabajar en un cabaret para ser actriz.

Sinopsis

Ambientada en el París bohemio de 1900. Satine, la estrella más rutilante del Moulin Rouge, encandila a toda la ciudad con sus bailes llenos de sensualidad y su enorme belleza. Atrapada entre el amor de dos hombres, un joven escritor y un duque, lucha por hacer realidad su sueño de convertirse en actriz. Pero, en un mundo en el que todo vale, excepto enamorarse, nada es fácil.

FILMAFFINITY

Trailer

Historia del Moulin Rouge

La historia del cabaret

El Moulin Rouge ha atravesado varios periodos. A veces cabaret de noches locas, otras teatro y cine e incluso escenario de music-hall con bailarinas saliendo de tartas… La leyenda del Moulin Rouge se ha forjado a lo largo de los años. Aunque este cabaret parisino es tremendamente conocido, el público en general desconoce algunas partes de su historia. Desde hace más de 120 años, el Moulin Rouge es uno de los centros de Montmartre. Te presentaremos brevemente la historia de este monumento parisino que recibe la visita de más de 600.000 personas cada año.

El Moulin Rouge de Eugène Atget

Los primeros espectáculos del cancán francés

El cabaret Moulin Rouge fue fundado en 1889 por Joseph Oller (1839-1922) y Charles Zidler (1831-1897). La intención de los fundadores de este cabaret, inaugurado el 10 de octubre al pie de la colina de Montmartre, era crear un lugar dedicado al entretenimiento para un público diverso. Gracias a su ubicación en un barrio de moda como el 18.º distrito de París, todavía una zona rural en aquella época, el cabaret cobró fama rápidamente sirviendo de inspiración a artistas conocidos internacionalmente, como Henri de Toulouse-Lautrec o Auguste Renoir.

Durante los primeros años del Moulin Rouge se fueron sucediendo noches de fiesta en las que corría el champán y actuaban famosas bailarinas. En esta época nació la célebre cuadrilla que conocemos como el «cancán francés». El establecimiento servía bebidas mientras los invitados disfrutaban del espectáculo o bailaban en la pista instalada para ello. Con una arquitectura poco convencional y una decoración extravagante, que incluía un elefante en el jardín, el Moulin Rouge no podía sino atraer a una sociedad con ganas de diversión.

Baile en el Moulin Rouge par Henri de Toulouse-Lautrec

Un teatro de gran éxito

Tras el incendio de 1915 que destruyó el Moulin Rouge, el cabaret no se reconstruyó hasta 10 años más tarde. En aquella época, la actriz, cantante y bailarina Mistinguett pasó a ser la codirectora del cabaret para dejar su impronta en el lugar. Esta estrella de la Revue Mistinguett (1925) fue también directora de los talleres de costura. Sus canciones como Ça, c’est Paris! o Il m’a vue nue son una parte inseparable de la historia del Moulin Rouge, al igual que On m’suit cantada con Jean Gabin.

Cuando Mistinguett dejó el Moulin Rouge, el teatro, que disponía de 1.500 asientos, fue transformado en club de baile durante la Segunda Guerra Mundial. Fue una época en la que el lugar perdió todo su esplendor a pesar de la actuación de Édith Piaf e Yves Montand en 1944.

El renacimiento del Moulin Rouge

En los años cincuenta se llevaron a cabo obras de reforma en el Moulin Rouge. Georges France, que impulsó la reforma, inauguró en 1951 el nuevo cabaret en presencia del presidente de la República Francesa, Vincent Auriol. Se trataba de devolver al lugar su espíritu de cabaret en el que el público se divertía con revistas espectaculares formadas por artistas de extraordinario talento. Esta nueva vida comenzó acompañada de un espectáculo en el que actuaban, entre otros, Charles Trenet, Charles Aznavour y Bourvil.

El Moulin Rouge en la actualidad

Los espectáculos conocidos como revistas se suceden en el cabaret parisino. Estas grandes obras divididas en varios cuadros pueden disfrutarse degustando una cena gourmet. Actualmente, la revista Féerie y sus 80 artistas animan las noches del Moulin Rouge a través de cuadros que reconstruyen particularmente su historia. Para disfrutar de una velada en el cabaret se deberá reservar con antelación, pero la espera se olvida rápidamente al cenar en esta espléndida sala marcada por la historia y frecuentada por tantos artistas.

PARIS CITY VISION

Biografía de Toulouse-Lautrec

Henri de Toulouse-Lautrec

(Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec; Albi, Francia, 1864 – Malromé, id., 1901) Pintor, dibujante y cartelista francés. Toulouse-Lautrec es una de las figuras más originales del arte del siglo XIX. Nació en el seno de una familia aristocrática y tuvo una infancia y una adolescencia felices, dedicadas en buena medida a la práctica del deporte.

En la actividad lúdica sufrió dos caídas graves que le atrofiaron los miembros inferiores y le impidieron alcanzar una estatura normal. Medía aproximadamente metro y medio de estatura y tenía una cabeza desproporcionadamente grande, lo cual le daba un aspecto deforme. Pero llevó su condición física con estoicismo y su deformidad no le impidió relacionarse y mantener una vida social normal.


Baile en el Moulin Rouge (1890)

Comenzó a dibujar en la infancia y posteriormente se formó en academias como la de Bonnat y Cormon. En 1885 abrió un taller en Montmartre y desde entonces se dedicó a la creación pictórica, integrándose plenamente en el ambiente artístico parisino que en aquella época buscaba por diversos medios la superación del impresionismo. Se relacionó, entre otros creadores, con Van Gogh, Pierre Bonnard y Paul Gauguin, y de este último tomó algunos rasgos estilísticos, como el uso de los contornos pronunciados. Pero las obras que más influyeron en su peculiar estilo fueron las de Degas y las estampas japonesas ukiyo-e.

Hombre muy responsable de su trabajo, acudía puntualmente al taller o al estudio todas las mañanas, lo cual no le impidó llevar una vida disoluta, en el ambiente bohemio de Montmartre, donde frecuentó cafés cantantes, teatros, prostíbulos y salas de baile. Estos ambientes constituyen, de hecho, lo más peculiar de su creación artística, en la que bailarinas de cancán y personajes de circo son los protagonistas más entrañables.


Cartel para el recital del cantautor
Aristide Bruant en el Ambassadeurs (1892)

Además de cuadros llenos de vivacidad y movimiento, realizó innumerables apuntes y dibujos rápidos, así como unos treinta carteles publicitarios de cabarés y productos comerciales. Para los carteles, Toulouse-Lautrec creó un tipo de figura estilizada y adoptó unas tonalidades que ejercieron una influencia profunda y duradera en posteriores realizaciones de este tipo. Murió prematuramente, a los treinta y seis años, y las creaciones de su última época, tras una grave crisis de salud, están imbuidas de tintes sombríos.

BIOGRAFÍAS Y VIDAS

La vida bohemia

La vida bohemia es aquella vida despreocupada que busca la alegría de vivir, los placeres mundanos y las compañías agradables. El término nació a partir de los gitanos que provenían de Bohemia (en la actual República checa) y que fueron a Francia a vivir. Su modo de vida en la sociedad francesa y sobre todo en la ciudad de París, hacia mediados del siglo XIX, inspiró un movimiento cultural con obras literarias y teatrales. La gente bohemia vivía la noche, en los salones, en los cafés y en los bulevares de la ciudad de París. Es muy famoso Moulin Rouge y Montmatre como lugares bohemios, pero añado abajo una lista de los sitios más bohemios de todo el mundo.
Vida bohemia en el Moulin Rouge
Vida Bohemia del Moulin Rouge (Cafés de París), pintado por Toulouse Lautrec.

Bohemian with a Mandolin -  gitana de Corot

Pintura “Bohemian with a Mandolin”, que se puede traducir como “bohemia o gitana con una bandolina”, de Jean-Baptiste-Camille Corot en 1874. Ya en la época de Corot los gitanos bohemios interesaron como tema a los pintores. Renoir, Manet y otros impresionistas pintaron a muchos gitanos por su interés en la vida libre y alegre, que esta gente representaba.

Este movimiento cultural ha permanecido siempre en menor grado o individualmente como modo de vida y es precursor del movimiento hippie de los años 60 en el siglo XX.

Se pueden extraer algunas ideas básicas relacionadas con el concepto de vida bohemia o artista bohemio, que se basan en el rechazo de los valores burgueses, como por ejemplo:

  1. Rechazar la propiedad privada y el materialismo. No tener una residencia permanente y sobrevivir con pocas riquezas.
  2. Rechazar los estrictos valores morales. Una vida sin preocupaciones, con libertad de acción e incluso abierta libertad sexual.
  3. Rechazar la búsqueda de la riqueza, viviendo únicamente para las artes, siguiendo las ordenes de las pasiones interiores, independientemente de si se obtienen ingresos o no.

Bohemios de circo, Picasso

Algunos pintores de aquella época pintaron a muchos bohemios. Algunos por ejemplo, con escenas de circos y con la vida de los acróbatas y otros trabajadores de los circos. Esta pintura de Picasso es un ejemplo.

En 2004, Laren Stover escribe un manifiesto bohemio, donde detalla las excentricidades, las peculiaridades y las informalidades de ser un bohemio. Y además define cinco tipos de persona bohemia, que son los siguientes:

  1. The Nouveau Bohemian – Los bohemios modernos. Ideología tradicional de bohemia en armonía con la cultura contemporánea sin perder de vista los principios básicos-el glamour, el arte, la no conformidad. Con la ventaja de tener dinero.
  2. The Gypsy Bohemian – Los Gitanos y los expatriados. Ellos crean su propio nirvana gitana donde quiera que vayan. Hippies, soñadores, vagabundos y viajeros incluídos.
  3. The Beat Bohemian –  son los bohemios sin dinero, también vagabundos, en busca de la utopía y de espíritu libre.
  4. The Zen Bohemian – el bohemio Zen. Se centran en la espiritualidad más que el arte.
  5. The Dandy Bohemian – los bohemios de tipo Dandy. No tienen dinero, pero tratan de aparentar que si lo tienen. Son urbanitas, fracasados vitalmente, antisociedad y bastante difíciles de comprender por su incoherencia a veces.

Vida bohemia

Pintura “La vida bohemia” del pintor Alfred Pages (La Vie De Bohème).

Sobre la vida bohemia Osho dijo lo siguiente:

Ver entrada relacionada con el texto de Osho sobre la Vida Bohemia.

El pintor bohemio por excelencia, la leyenda del artista bohemio – Modigliani.

Autorretrato del pintor bohemio

Autorretrato del pintor bohemio por excelencia, Modigliani. Para conprender porqué solo hay que leer su vida o ver la película sobre ello. Modigliani solo vivió para su arte. Su vida está en la wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Amedeo_Modigliani

Lugares del mundo famosos por haber comunidades bohemias:

  • Europa
    • Montmartre y Montparnasse en París
    • Chelsea, Fitzrovia, y el Soho en Londres
    • Mitte en Berlín
    • Schwabing, en Múnich
    • Skadarlija en Belgrado
    • Tabán en Budapest
    • Cais do Sodré, Mouraria y Alfama en Lisboa
  • Estados Unidos
    • Greenwich Village, Nueva York
    • North Beach, San Francisco, California
    • Venice Beach, California
    • Topanga, California
    • Tiburon, California
  • Australia
    • Fremantle, Australia Occidental
    • Newtown
    • Potts Point, Sydney
    • Fitzroy en Melbourne.

Pinturas sobre la vida bohemia de artistas contemporáneos

Bohemia

Bohemia, de Ricardo Cruz Fuentes.
Sitio web: http://www.artelista.com/obra/1801047174039718-bohemia.html

Tango y bohemia

Tango y bohemia de Erick Mitre Cid.
Sitio web en: http://www.artelista.com/obra/1932132132872176-tangoybohemia.html

PINTURAS Y ARTISTAS

Historia de la Absenta

La absenta, una bebida para perder la cabeza

Hasta hace poco era un licor maldito, prohibido en medio mundo y fuente de inspiración de la bohemia parisina. Ahora vuelve a estar de moda

  • FRANCISCO LÓPEZ-SEIVANE

03/03/2017 Acaba de nacer, en las montañas del Jura, ‘la Ruta de la Absenta‘, un recorrido que comienza en Pontarlier (Francia) y finaliza en Couvet (Suiza), o viceversa. La ruta atraviesa bellos paisajes alfombrados de ajenjo y recorre los principales lugares relacionados con el advenimiento y elaboración del controvertido espirituoso, sobre todo ‘la Maison de l’Absinthe’, en ‘Môtiers’, auténtico museo de la historia de este licor lechoso que hoy está de nuevo de moda, pero que fue hasta hace poco una bebida maldita, prohibida en medio mundo y fuente de inspiración de la bohemia parisina.

Muy pocas bebidas han generado la histeria y mala fama que rodeó a la absenta a finales del siglo XIX, comparable a la que generó el LSD en los años 60. A su adicción se le atribuían males sin cuento e incluso supuestos daños mentales y degenerativos que habrían afectado a la mayoría de los artistas y escritores de la bohemia parisina. Incluso dicen que Van Gogh se cortó la oreja para regalársela a una prostituta bajo el influjo de la absenta. Es verdad que tanto él, como Rimbaud, Baudelaire, Gauguin, Toulouse-Lautrec, Oscar Wilde, Manet o Picasso, entre otros muchos, eran bebedores empedernidos de absenta, a cuyos efectos alucinógenos se atribuían todo tipo de conductas depravadas. También podríamos incluir en esa lista a Hemingway, quien, como es bien sabido, no se perdía nada que pudiera beberse, con tal de que no fuera agua.

El mejunje nació en Couvet, en el Val-de-Travers, en la frontera entre Suiza y Francia. Recorrí ese valle no hace mucho, camino de Chaux-les-Fond, la capital mundial de la relojería. Es un lugar desolado, cubierto de praderías y rodeado de montañas calizas, conocido en la comarca como ‘La Siberia Suiza’ por su clima extremado. Sin embargo, debido a su altura y climatología, allí se da muy bien el ajenjo, ingrediente básico de la absenta.

La fórmula original se le ocurrió a un doctor local, llamado Pierre Ordinaire. El preparado se vendía en un principio en farmacias como medicina natural y el ajenjo aún se vende en muchos herbolarios. El médico, alquimista y astrólogo Paracelso ya aseguraba en el siglo XV que es una planta que produce insomnio y alucinaciones. El también astrólogo, físico y farmacéutico, Nicholas Culpeper, escribió en el siglo XVII que “limpia el cuerpo de ira, provoca la orina y ayuda cuando se siente el estómago lleno“. Y recetaba: “Tómense las flores de ajenjo, de romero y espino negro, todas ellas en la misma cantidad, y la mitad de azafrán. Hiérbase todo en vino, pero no añada el azafrán hasta que esté todo prácticamente hervido. Esta es la manera de mantener la salud corporal de un hombre”.

Los legionarios franceses llevaban un preparado en su equipo para combatir el cólera, ya que el ajenjo siempre ha sido tenido por un gran tónico del tracto digestivo, así que estamos ante una planta de grandes propiedades, que lo mismo sirve para entonarse que para curar. Lo importante en ambos casos es tomarla con medida, lo que no siempre ocurría entre los legionarios franceses. Alejandro Dumas llegó a afirmar en el siglo XIX que la absenta había matado a más soldados franceses en el norte de África que las balas del enemigo.

En 1797, Henri-Louis Pernod construyó la primera destilería en Pontarlier, al otro lado de la frontera, ya en Francia, y para finales del siglo XIX ya había convertido la absenta en la bebida de moda entre los intelectuales parisinos de ‘l’art nouveaux’. Montse Kassamakov, catalana a pesar de su apellido y directora de la ‘Casa de la Absenta de Moitier’, opina que “también ayudó a la liberación de la mujer, que en el siglo XIX, e incluso en la primera mitad del siglo XX, no gozaba de la libertad que tiene ahora. El discreto color blanco lechoso de la absenta le daba un cierto aspecto respetable que animaba a ciertas mujeres a sentarse en la mesa de un café y beberla tranquilamente a sorbitos como si tal cosa, mientras charlaban muy serias de las nuevas tendencias. Durante la ‘Belle Epoque’ ya era muy común que las mujeres de la intelectualidad y del mundo del espectáculo se despacharan sus lingotazos de absenta con la mayor naturalidad, igual que lo hacían sus pares masculinos”.

En 1915, un tal Leopoldo Marín escribía en ‘El Correo de Valencia’ que muchas tanguistas confesaban su debilidad por la absenta porque “es verde como las pupilas de la lujuria y tiene una borrachera dulce y sin escándalo que adormece perezosamente“. Si bien, como ha confirmado un reciente estudio, parece que ya entonces las mujeres bebían mejor y sabían mantenerse en la zona de seguridad, sin traspasar esa línea en la que se pierde el control.

DE SER MEDICINAL A SU PROHIBICIÓN

El punto álgido de la “locura de la absenta” se alcanzó en 1905, cuando Jean Lanfray, un alcohólico de nacionalidad suiza, disparó en estado de embriaguez a su esposa y a dos de sus hijas. El hombre declaró en el juicio que lo hizo porque su mujer se había negado a limpiarle los zapatos. Al parecer, ese día había bebido grandes cantidades de vino, coñac, brandy y crema de menta, pero la culpa recayó sobre las dos copas de absenta que también había tomado. A esto siguió un vendaval de ira ‘antiabsentista’ que consiguió prohibir la bebida en Estados Unidos y en la mayor parte de Europa, con la excepción de Gran Bretaña, tan amiga siempre de circular a contramano.

En Suiza se prohibió en 1910 y en Francia en 1915, lo que supuso el inicio de una etapa de clandestinidad, que añadió leyenda a su consumo. “Parece que las iglesias (católica y calvinista) tuvieron mucho que ver en la prohibición, ya que las distintas órdenes se financiaban principalmente con sus viñedos y licores, y la absenta era una amenaza comercial, así que es plausible que presionaran al gobierno de turno para que la prohibiera con cualquier pretexto”, asegura Montse Kassamakov.

Como resultado de la prohibición, los sótanos de las casas del ‘Val-de-Travers’ se convirtieron en destilerías clandestinas camufladas con mucha maña y la absenta pasó a ser una droga prohibida, conocida como la ‘Fée Verte’ (la musa verde), por sus supuestos efectos alucinógenos. Su ingrediente principal, ya se ha dicho, es la absenta o ajenjo, aunque también puede contener anís, regaliz, hinojo, melisa, menta, enebro…, pero los tres principales, la llamada ‘Santísima Trinidad’, son la absenta, el anís y el hinojo. A partir de ahí, cada maestrillo tiene su librillo.

Es bien conocido en Suiza un hecho real que ocurrió cuando Miterrand visitó el país en época de la prohibición y el chef del restaurante donde cenaba aquella noche en Neuchatel le preparó un postre a la ‘Fée Verte’, que era el nombre en clave con que se conocía la bebida en los años de la clandestinidad. Al presidente francés le encantó, naturalmente, pero el chef terminó detenido, juzgado, multado y deprimido. No hace falta añadir que también perdió su trabajo. En un pequeño restaurante de carretera probé el postre a la musa verde, que ahora se ofrece abiertamente, y descubrí su secreto: un helado de vainilla con un pocito lleno de absenta. Muy bueno, por cierto.

Donde más auge alcanzó la absenta fue en Francia, de la mano de Pernod. Allí era conocida simplemente como ‘Verte’ (Verde) en contraposición con la ‘Bleu’ (Azul) que se tomaba en Suiza, o la Bohemia checa, que sólo tenía alcohol y ajenjo. En Alemania, en los años de la clandestinidad, se llamaba ‘Housgemacht’ (hecha en casa) y aún se sigue vendiendo con ese nombre y un tufo de clandestinidad interesada que parece que va muy bien para el marketing, a pesar de que ya es legal también allí. Incluso en España se hacía un tipo de absenta, más dulce, al que se le añadía una buena cantidad de anís y cítricos. Antes de la aparición de la absenta, el ajenjo ya era un ingrediente popular para dar sabor a las bebidas alcohólicas. El vermut, por ejemplo, se inventó en Italia a finales del siglo XVIII y debe su nombre al alemán ‘wermut’ (ajenjo). Muchas marcas actuales siguen incluyéndolo en sus recetas: ‘Punt e Mes’, ‘Chartreuse verde’, ‘Bénédictine’…

CÓMO TOMAR LA ABSENTA

La absenta -que se mueve entre los 65 y los 89 grados- se toma en unas copas muy especiales, abombadas en su base, que suelen ser transparentes como el agua o incluso un poco verdosas, dependiendo de las hierbas que la compongan. Después, en un ritual característico, se coloca sobre la boca de la copa una especie de cuchara perforada que contiene un terrón de azúcar y se va echando agua sobre él, en una proporción de tres a cinco partes de agua por una de absenta, según se prefiera más o menos fuerte. Los azúcares y el agua le dan a la absenta su característico color lechoso y le sacan los aromas de las distintas plantas, además de matar el amargor.

Los interesados en conocer esta ruta y esta bebida deben saber que ya es legal de nuevo en Suiza desde 2005, y en Francia, desde 2011. Como queda dicho, el centro/museo principal y más interesante está en Motiers, justo al lado de la casa donde vivió, voluntariamente exiliado, Rousseau, que tampoco le hacía ascos al licor.

EL MUNDO

Biografía de Sarah Bernhardt

Sarah Bernhardt

(Henriette Rosine Bernard; París, 1844 – 1923) Actriz de teatro francesa, considerada a menudo la mejor actriz de todos los tiempos. Era hija de una familia judía de origen holandés, aunque fue bautizada y educada en la religión católica por disposición de su padre en el testamento. Se formó en el monasterio de Grands Champs, en Versalles, en cuyo pequeño teatro comenzó a actuar en funciones colegiales. Estudió interpretación en el Conservatorio de París desde 1858, por consejo del duque de Morny, y fue discípula de Prevost y Samson. Allí obtuvo el segundo premio de comedia y tragedia al acabar sus estudios.


Sarah Bernhardt

Interpretó en alguna ocasión, aunque con poco éxito, obras cómicas, y triunfó en la tragedia y el melodrama. Con un hijo de una pareja anterior, contrajo matrimonio con Jacques Damala en 1882 y se separó de él en 1883. Su primera actuación en la Comédie Française fue como Iphigénie, en Iphigénie, de Racine (1862), sin mucho éxito, como tampoco lo obtuvo en el Gymnase en 1863. Su espíritu independiente hizo que, al día siguiente del estreno de Un mari qui lance sa femme, de Deslandes (1864), en el Gymnase, en la que desempeñaba uno de los papeles protagonistas, saliera de París dejando una nota con las palabras “Perdonad a esta pobre loca…”.

Viajó por España y, al regresar a París, no encontró teatro alguno que le permitiese trabajar. Finalmente pudo interpretar el papel de Pricesa Désirée en La biche aux bois, de Coignard. Entró en el Odéon gracias a la protección de Camilo Doucet y de Duquesnel y debutó como Silvia en Le jeu de l’amour et du hasard, de Marivaux (1866). Quizá las obras con que consiguió mayor éxito aquí fueron Athalie, Ruy Blas, Rey Lear y Le Passant. Conquistó al público por su dicción perfecta y su voz armoniosa, así como por su distinción y el sentimiento que imprimía a sus caracterizaciones.

En este Théâtre de l’Odéon organizó en 1870 un hospital para los heridos en el cerco de París, durante la guerra franco-alemana, y abandonó temporalmente el teatro; pero volvió a la Comédie Française en 1872, contratada por Perrin en condiciones muy ventajosas, y llegó a ser sociétaire en 1875. La primera obra que hizo en esta nueva etapa en la Comédie fue Mademoiselle de Belle-Isle, el 6 de noviembre de 1872, con la que no tuvo tanto éxito como con Britannicus.

A partir de entonces, todas sus interpretaciones recibieron una acogida excepcional en el público y en la crítica. En 1874 hizo Phèdre, de Racine, que el público había visto representar a la famosa actriz Rachel; no obstante, el triunfo de Bernhardt fue completo. Su intuición en captar la psicología de los personajes se complementaba con el talento que mostraba en sus arranques de pasión intensa y en sus exhibiciones de sentimiento y de patetismo, y su voz se hizo famosa como la voix d’or. El público llenaba los teatros y la idolatraba.

Debutó en Londres en 1879 con la compañía de la Comédie Française y también obtuvo un éxito sin precedentes. De regreso a París, tuvo una salida controvertida de la Comédie en 1880; cansada del trabajo metódico de la compañía, al día siguiente del estreno de L’aventurière, de Augier (17 de abril de 1880), presentó su renuncia a su puesto de sociétaire con la excusa de una mala crítica en prensa. Se retiró a una casa que tenía cerca del Havre, y Perrin, gerente de la Comédie, la demandó ante los tribunales para exigirle una indemnización de 300.000 francos. Los jueces condenaron a la actriz a pagar 100.000 y las costas.


Sarah Bernhardt en el papel de la Reina
en Ruy Blas, de Victor Hugo

Mientras, Sarah Bernhardt montó su propia compañía en 1880, con la que hizo la primera de sus muchas giras por los Estados Unidos de América en 1881 y ganó cientos de miles de francos. Fue durante este viaje cuando se casó con el actor de origen griego Jacques Damala. De regreso a París, dirigió una compañía en el Théâtre Ambigu en 1881 con su hijo Maurice; montó otra compañía en el Théâtre du Porte Saint-Martin entre 1883 y 1886; estrenó Fédora, de Sardou, en el Vaudeville (1882); Nana Sahib, de Richepin (1883), en el Théâtre du Porte Saint-Martin; y Macbeth, de Shakespeare (1884), en el mismo teatro. En la escena del sonambulismo de Lady Macbeth obtuvo uno de los mayores éxitos de su carrera.

Se declaró en bancarrota en 1883, pero con los inicios de la década de los noventa se embarcó en una gira mundial entre 1891 y 1893; partió hacia Nueva York el 23 de enero de 1891 y llegó allí el 5 de febrero, con un contrato que le daba una parte considerable de los ingresos de taquilla. Allí publicó un artículo titulado “El idealismo y el realismo en el arte”. En Australia tuvo conflictos con el público; luego pasó a Egipto y, finalmente, a Europa en mayo de 1892, después de dar 303 funciones de Tosca y 46 de Cleopatra. Desde entonces sólo actuó por cuenta propia.

De vuelta a París se asoció con Coquelin para representar L’Amphitryon, de Molière, y Magda, de Sudermann. Fue por aquel entonces cuando una de las actrices de la compañía con la que había viajado a América escribió Les voyages de Sarah Bernhardt en América y una segunda parte, Mémoires de Sarh Barnum, en las que criticaba a la Bernhardt, que había llegado a darle un latigazo en la cara y a batirse en duelo a florete con ella. Sarah Bernhardt, ajena a la polémica, dirigió entonces el Théâtre de la Renaissance (1893-1899) y alquiló el Théâtre des Nations, que tomó el nombre de Théâtre Sarah Bernhardt (1899-1923), donde representó el papel de Hamlet y, entre otras obras, L’aiglon, de Rostand (1900).

Reunió fondos para los heridos de la Primera Guerra Mundial y sufrió la amputación de la pierna derecha en 1915. Su última gira por los Estados Unidos de América fue en 1916-1918 y su última temporada en Londres en 1921. Recibió la Légion d’Honneur en 1913. Su muerte la sorprendió en el rodaje de La voyante en 1923, a pesar de haber convertido la habitación de su hotel en un improvisado estudio para evitar los traslados y las molestias.

La carrera de Sarah Bernhardt fue larga y dilatada. Interpretó papeles muy alejados de sí misma, tanto en sexo como en edad; así, por ejemplo, en La Gloire, de Rostand, o en Athalie, de Racine. Una de sus creaciones más famosas fue en L’Aiglon, de Rostand, sobre el único hijo de Napoleón, muerto a los veintiún años, que Sarah Bernhardt representó cuando tenía cincuenta y seis. Aun en sus últimos años, su voz mantuvo el timbre cristalino y puro que llevó a Marcel Proust, después de verla representar Phèdre, a inmortalizarla como la gran actriz trágica La Berma, en la novela A la recherche du temps perdu (En busca del tiempo perdido).

Bernhard abandonó la Comédie Française cuando sólo tenía treinta y cinco años, un momento temprano de su carrera, por las coacciones que recibía debido al estilo tradicional de actuación que la Comédie imponía a sus miembros. Entre los triunfos conseguidos allí destacan sus interpretaciones de Cordelia en Rey Lear y La Reina en Ruy Blas, la obra en que, según ella misma dijo, presentó “el arco iris completo de sentimientos distintos” en un papel que siempre había estado oscurecido por el resto de los personajes. Otro papel importante fue Athalie en la obra del mismo título, al que no interpretó como un tirano violento y temperamental (tal y como se hacía tradicionalmente), sino con una dulzura susurrante que destilaba todo el veneno del texto de Racine.

Bernhardt trabajó en una tradición teatral en la que el público iba a contemplar a la actriz más que a la obra. Su fama como uno de los grandes monstres sacrés le permitió interpretar a Racine con enorme éxito en Londres. En 1880 obtuvo uno de sus mayores éxitos en Londres y Nueva York en el papel de la actriz francesa del siglo XVIII Adrienne Lecouvreur, en la obra de Scribe. El hecho de que la Lecouvreur hubiera rechazado ser enterrada en suelo sagrado sirvió para remarcar sus sufrimientos y el cambio de categoría que la profesión de actor había conseguido en la sociedad de Bernhardt.


Bernhardt en Théodora (1884), de Victorien Sardou

El repertorio romántico francés le dio los papeles de mayor éxito de su carrera; entre ellos destaca el de la cortesana desgraciada que protagonizaba la adaptación de la novela de Alejandro Dumas, hijo, La Dama de las Camelias (1884). Cuando interpretó este papel en Viena en 1889, la escena de la muerte fue tan impresionante que varias de las señoras del público se desmayaron, y en París, donde solían acabarse las representaciones cantando la Marsellesa, ella dirigió el canto, que se repitió hasta cuatro veces, con el público deshecho en lágrimas.

Las grabaciones de su voz son tan antiguas que es difícil percibir en ellas su timbre característico, y la película sobre Hamlet en la que actuó cuando tenía cincuenta años tampoco hace justicia a sus cualidades. Bernhardt revolucionó el modo en que solía interpretarse este papel para los públicos inglés y francés; ella recitaba el “Ser o no ser” en un tono meditativo, un susurro a media voz, en vez de hacer uso de la declamación retórica puesta de moda por los actores de principios del siglo XIX, o aparecía de repente detrás del rey mientras los cómicos representaban la obra de Hamlet para espantarle y hacerle caer en el paralelismo con su propio crimen. Su interpretación intentaba acercarse a las innovaciones del siglo XX y las traducciones en prosa de las obras de Shakespeare sirvieron para que el público descubriera a ese autor. No respetaba totalmente los textos. Su triunfo con Hamlet en 1899 fue precedido de las opiniones de los críticos franceses sobre su interpretación de Lorenzo en Lorenzaccio, de Musset. Su adaptación de la obra la redujo a una versión que quedó fija hasta la reposición de Gérard Philipe en los años cincuenta.

Sus inquitudes artísticas llegaron incluso a las artes plásticas y a la literatura; publicó obras de teatro, relatos y otros textos. Se la llamó “Reina de la postura y princesa del ademán”. Entre sus excentricidades se cuentan sus viajes en globo, algunas pantomimas que representó o el hecho de que se mandó construir un lujoso ataúd, forrado de terciopelo violeta, que siempre iba con ella y en el que se acostaba con frecuencia. Alta y delgada, con ojos oscuros y una inmensa presencia escénica, independiente y culta, dominó la escena francesa durante cincuenta años.

BIOGRAFÍAS Y VIDAS

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s