El show de Eichmann

Buenas tardes, como primera película, quería hablaros de la película de la BBC, El show de Eichmann. A continuación, os otorgaré el enlace del trailer en Youtube, la sinopsis de Filmaffinity, el cartel, la biografía de Eichmann y varios artículos que nos hablan del susodicho juicio. Espero vuestros comentarios y aportaciones.

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Trailer

Sinopsis

Relato del juicio televisado del ex oficial nazi Adolf Eichmann que tuvo lugar en Jerusalén en el año 1961. Eichmann fue ahorcado en 1962 después de haber sido declarado culpable de crímenes contra la humanidad. Descrito como “el juicio del siglo”, este evento se mostró en la televisión de 37 países y fue la primera vez que el horror de los campos de concentración era relatado en directo por sus víctimas… “The Eichmann Show” es uno de los proyectos encargados por la BBC para conmemorar el 70 aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz.

(FILMAFFINITY)

Biografía de Adolf Eichmann

(Solingen, 1906 – Tel Aviv, 1962) Funcionario nazi alemán. Estudió en Linz (Austria). Ingresó en el Partido Nacionalsocialista cuando Hitler subió al poder; se incorporó en 1932 a las SS, donde alcanzó el grado de coronel. Cuando los alemanes anexionaron Austria en 1938, se ocupó de la deportación de los judíos de ese país, de acuerdo con la política antisemita nazi. Desde 1940 dirigió la oficina de Seguridad del Reich.

Experto en el tema judío, en 1941 recibió orden de Goering de que pusiera en práctica la llamada Solución final al problema judío, que suponía la identificación, transporte y asesinato de todos los judíos en los campos habilitados a tal fin en Europa. Eichmann puso en marcha el plan de exterminio en los campos de Auschwitz, Chelmno, Belsec y Treblinka, entre otros, y organizó los pelotones de matanza, reclutados entre las filas de la policía de seguridad alemana y las SS, que, además de en Alemania, actuaban en Polonia, Lituania y Estonia. A lo largo de tres años, Eichmann dirigió el genocidio con rapidez y eficacia. Por ejemplo, a pesar del avance de las tropas rusas, y de un Hitler perdiendo la guerra y asustado, en 1944 Eichmann exterminó a 400.000 judíos en dos meses.

Tras la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, fue capturado por las tropas estadounidenses, pero logró escapar en 1946 del campo de prisioneros. Tras pasar varios años en diversos países, se estableció primero en Brasil (1958) y más tarde en Argentina, donde trabajó en una fábrica de automóviles bajo la falsa identidad de Ricardo Clemente.

En 1960 fue secuestrado por los servicios secretos de Israel. Eichmann se sentó ante jueces israelíes y fue acusado de crímenes contra el pueblo judío y la humanidad. Después de un largo proceso (1 de enero-15 de diciembre), fue condenado a muerte y ahorcado en Tel Aviv el 31 de mayo de 1962. Ese día acudió pletórico a su ejecución, haciendo gala de que moría feliz de tener en su haber el exterminio de cinco millones de seres humanos, enemigos del III Reich.

(BIOGRAFIAS Y VIDAS)

Artículos respecto al Juicio de Eichmann

Medio siglo del juicio al nazi Adolf Eichmann en Israel

  • Secuestrado por los israelíes en 1960 y enjuiciado en 1961, la muerte del arquitecto del Holocausto en la horca acongojó a otros nazis escondidos
Medio siglo del juicio al nazi Adolf Eichmann en Israel
Adolf Eichmann custodiado durante el juicio en Israel (Getty)

11/04/2011 08:24 | Actualizado a 15/12/2016 09:11

Adolf Eichmann esperando plácidamente en la celda el inicio de su juicioen Jerusalén. Esta fue una de las fotos de portada de La Vanguardia del 11 de abril 1961, día en que daba comienzo el proceso contra el que estaba considerado el arquitecto del Holocausto .

El nazi había llegado a Israel casi un año antes después de una operación un tanto oscura: fue capturado por voluntarios judíos en Argentina (país en el que vivía bajo una identidad falsa), secuestrado durante nueve días, drogado y deportado saltándose todas las leyes. Los captores le dieron a elegir: morir ejecutado o ser juzgado en Israel. Días antes el jefe del gobierno israelita había anunciado la detención de Eichmann pero sin especificar el lugar en el que se había producido. Por todo ello y a petición de Argentina, los hebreos se vieron obligados a emitir una nota detallando el suceso. Los argentinos se quejaron incluso a las Naciones Unidas.

La localización del nazi fue en parte gracias a Simon Wiesenthal .

Empieza el juicio
El proceso al que fue sometido Eichmann en Israel arrancaba con el nazi (muy envejecido) recluido en una cabina de cristal blindada escuchando los 15 cargos por los que se le imputaba. La defensa de Eichmann alegaba falta de competencia del tribunal y prejuicios. Cierto es que el enjuiciado contaba con una desventaja: no podía contar con testigos por motivos económicos y de seguridad.

Eichmann se limitó a asegurar que él tan solo cumplía órdenes y se declaró inocente de todos los cargos.

El nazi en estado puro
Apenas una semana después de iniciarse el proceso, el fiscal general israelí pedía poder emitir una grabación en la que el propio Eichmann describía momentos espeluznantes del exterminio de judíos. Pero él se reafirmaba en que se limitó a cumplir órdenes: “Mi cometido era sólo de técnico de transportes”, aseguró.

La condena…
De nada le sirvió tirar balones fuera. El 15 de diciembre de aquel 1961 Adolf Eichmann escuchaba impasible el veredicto del tribunal: condena a muerte por crímenes contra el pueblo judío, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. La defensa del condenado anunció inmediatamente su intención de apelar la sentencia… pero había poco que hacer.

…y el final
A finales de abril de 1962 Vera Eichmann, esposa del condenado, visitaba a su esposo en la cárcel y antes de tomar un avión con rumbo desconocido se despedía con un Auf wiedersehen. Un mes más tarde, el 31 de mayo, Adolf moría en la horca en Tel Aviv. Un periodista relató el dramático momento. Tres décadas después salían a la luz unos textos que Eichmann escribió mientras permanecía en la cárcel: eran las memorias del arquitecto del Holocausto.

(LA VANGUARDIA)

Eichmann en la horca

Se cumplen 50 años de la ejecución del nazi Adolf Eichmann, condenado a muerte en Israel por 15 crímenes contra la humanidad . La utopía, aún en construcción, de una justicia multinacional que persiga este tipo de delitos, se debe en buena parte al proceso de Jerusalén.

Eichmann en la horca
RAQUEL MARÍN

La noche del jueves 31 de mayo de 1962, Otto Adolf Eichmann, nacido en Solingen, Alemania, de 56 años, subió al patíbulo en la prisión de Ramala, a 15 kilómetros de Jerusalén. Rechazó la capucha negra que quiso colocarle el verdugo y pronunció sus últimas palabras: “¡Larga vida a Austria, larga vida a Alemania, larga vida a Argentina, nunca los olvidaré!”.

Eran las 11.45 cuando la trampa de la horca se abrió.

Así terminaba, hace 50 años, el proceso contra Adolf Eichmann, principal organizador del exterminio de seis millones de judíos. Un juicio que apasionó al mundo y provocó airadas polémicas. La televisión israelí transmitía en directo las sesiones que, debido a la diferencia horaria, se veían en Estados Unidos a la hora de la cena. Todo había comenzado dos años antes, cuando Ben Gurión, creador del Estado de Israel y entonces primer ministro, ordenó a un comando del Mossad, o servicio secreto, secuestrar a Eichmann y llevarlo a Israel. El antiguo oberstandartenführer vivía en Argentina desde 1950, con identidad falsa. En noviembre de 1959, la Corte Suprema de Buenos Aires había rechazado la extradición, pedida por un land de Alemania, de otro nazi, el doctor Joseph Mengele, médico en Auschwitz, campo de exterminio donde realizaba crueles experimentos genéticos. Argumentó el máximo tribunal que la Constitución argentina vedaba la “extradición por causas políticas”. Ese fallo cancelaba toda posibilidad de extraditar a Eichmann. Pero Israel necesitaba juzgar al arquitecto del genocidio judío, porque los crímenes del nazismo se estaban olvidando y Estados Unidos por entonces se interesaba sobre todo en su enfrentamiento con la Unión Soviética.

Según Karl Jasper, debía haber sido juzgado por un tribunal internacional, y no por uno israelí

El 11 de mayo de 1960, el Mossad secuestró a Eichmann en una calle del barrio de San Fernando, al noroeste de Buenos Aires, y lo transportó a Israel, eludiendo a la policía argentina. El secuestro provocó un gran debate, tanto en la prensa mundial como en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que finalmente emitió una inocua resolución exhortando a Israel a “indemnizar” a Argentina por la violación de su soberanía. Opinaron, entre otros, Bruno Bettelheim y Erich Fromm. Hannah Arendt, ensayista judía nacida y criada en Alemania, donde había sido alumna de Karl Jaspers, fue a Jerusalén como enviada especial de la revista The New Yorker. Debía escribir cinco artículos sobre el proceso. Tras presenciar las primeras sesiones, algo muy profundo se removió en la conciencia de la autora de Los orígenes del totalitarismo. Su memoria recreó la persecución padecida por tantos judíos, incluida su propia familia y ella misma, que había escapado de Alemania con la Gestapo pisándole los talones. Hannah Arendt volvió a Nueva York, donde vivía, pero cayó en una crisis personal y un bloqueo. Solo en 1963 consiguió reponerse, y entonces, además de los artículos prometidos a The New Yorker, escribió las casi 500 páginas de su Eichmann en Jerusalén. Un informe sobre la banalidad del mal, uno de los más importantes ensayos del siglo XX. Ese libro, que es también un vívido reportaje sobre el proceso de Jerusalén, introdujo una idea desde entonces instalada en el lenguaje del mundo. Sostiene Hannah Arendt que el mal no necesariamente encarna en psicópatas delirantes como Hitler. Puede también presentarse en envases “cotidianos”, por ejemplo bajo la forma de un señor normal como Adolf Eichmann, buen padre de familia, ciudadano ejemplar y funcionario cumplidor. Estos hombres banales quizás son los peores. ¿Cuántos asesinos de escritorio hemos visto desde 1962?

Comenzó el juicio. Fue reconstruido el exterminio planificado de los judíos y el papel que en la solución final desempeñó Eichmann. Algunos dijeron que el juicio era una farsa y que encubría un mero acto de venganza. Otros dijeron que no podía edificarse un proceso justo sobre un delito previo, ya que el secuestro de Eichmann en Argentina había violado leyes locales e internacionales. Se adujo que Israel no tenía jurisdicción para procesar a Eichmann, pues los crímenes que se le imputaban habían sido cometidos en Alemania u otros países europeos. En todo caso, como sostenía Karl Jaspers, ¿no debió Eichmann ser juzgado por un tribunal internacional, y no por un tribunal judío? Eichmann adujo que las acusaciones contra él habían prescrito.

El tribunal halló culpable a Eichmann de por lo menos 15 crímenes contra la humanidad. En el juicio comparecieron más de 100 testigos y se probó que Eichmann había sido el organizador de un operativo criminal minuciosamente preparado, cuya finalidad era el exterminio total de los judíos del mundo, según un modelo que Adolf Hitler ya había explicado y fundamentado en su libro Mi lucha (1925).

Los intentos de Baltasar Garzón para castigar asesinatos del franquismo se basaban en aquel juicio

Eichmann pudo defenderse. Contrató a un reputado abogado criminalista, el suizo Robert Servatius, cuyos honorarios pagó el Estado de Israel. Eichmann, durante el proceso, desplegó varias líneas defensivas. Una de ellas fue la obediencia debida. Él, Eichmann, se había limitado a cumplir las órdenes que recibía, toda vez que no era sino un funcionario del Estado. Además de reclamar la prescripción, impugnó el proceso porque se pretendía aplicarle leyes que no regían al cometerse los hechos juzgados. Eichman negó las imputaciones. Negó los hechos. Negó la veracidad de cada uno de los testimonios.

Finalmente, el tribunal halló culpable a Eichmann de por lo menos 15 crímenes contra la humanidad y lo condenó a muerte. Fue la única vez que en Israel se aplicó esa pena, que no existe en la legislación del país. La ejecución de Eichmann también levantó polvareda. Hasta el último momento se esperó la gracia, que el presidente Ben-Zvi no concedió. Uno de los patriarcas del Israel moderno, el teólogo Martin Buber, quien desde 1939 vivía en Palestina, pidió que no mataran a Eichmann y que en cambio lo condenaran a labrar la tierra de Israel, en un kibutz, hasta que falleciera de forma natural.

El proceso de Jerusalén no es solo un hecho histórico. Aún incide en nuestras vidas. Sentó principios básicos. Por ejemplo, que la obediencia debida no es eximente cuando se juzgan crímenes de lesa humanidad. Los crímenes como los que se imputó a Eichmann no prescriben porque el olvido no puede lavar el horror. Los dictadores argentinos de los años setenta fueron sentados en el banquillo en 1985 —hoy siguen allí, tras anularse su amnistía— porque antes existió el proceso de Jerusalén. Otros sangrientos tiranos, como Augusto Pinochet o los asesinos de la Serbia de Milosevic, pudieron, con suerte varia, ser juzgados porque antes existió el proceso de Jerusalén. Los intentos de Baltasar Garzón para castigar crímenes del franquismo se basaban en aquel proceso. La utopía, aún en construcción, de una justicia multinacional que persiga los crímenes contra la humanidad, se debe en buena parte al proceso de Jerusalén. Es necesario recordarlo porque a pesar del medio siglo transcurrido, aún parte del mundo niega el Holocausto y una suerte de esvástica flamea nada menos que en el Parlamento de Grecia, la cuna de la civilización occidental.

(EL PAÍS)

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